Andrés Espinosa Fenwarth

Grecia en la olla exprés

Las calificadoras de riesgo no se han comido el cuento del intercambio voluntario de deuda.

Andrés Espinosa Fenwarth
POR:
Andrés Espinosa Fenwarth
febrero 29 de 2012
2012-02-29 05:00 a.m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/19/56c785bc27f1c.png

Durante los últimos cuatro años, los estados miembros de la Eurozona han hecho lo imposible por salvar su moneda, dejando de lado, sin proponérselo, a Grecia. La aprobación del segundo paquete de rescate de 130 mil millones de euros pretende reducir la deuda griega como porcentaje del PIB de 160 a 120,5 por ciento para el 2020. El rescate se complementa con un canje de bonos de deuda soberana, supuestamente discrecional, por medio del cual los inversionistas privados aceptan bonos con menores tasas de interés, mayores plazos de redención y una reducción de su valor nominal del 53,5 por ciento, equivalente a una pérdida real del 73 por ciento de sus inversiones.

La legislación de emergencia aprobada por el Parlamento griego determina que los inversionistas privados tienen 10 días para considerar el canje de bonos. Para ello, iniciarían acciones legales colectivas que obligarían a los tenedores privados a perfeccionar la operación cuando las dos terceras partes de los inversionistas privados así lo aprueben.

El paquete de rescate incluye una rigurosa condicionalidad al mejor estilo del FMI de los años sesenta, reforzada con draconianas imposiciones que incluyen una cuenta bloqueada para garantizar su pago por encima de las demás necesidades griegas. La condicionalidad se manifiesta en tres memorandos de 90 páginas y en un listado de otras 10 hojas con las ‘acciones prioritarias’ que Grecia debe completar para garantizar el desembolso de la ayuda económica, previo al vencimiento de 14,5 mil millones de euros de marzo 20.

Estos memorandos contienen 38 leyes y decretos presidenciales que afectan la actividad económica, los salarios, la salud, la administración de impuestos, las privatizaciones y las municipalidades, incluida la reducción del gasto en medicinas por 1.100 millones de euros y la liberalización de 130 sectores de la economía griega.

Las calificadoras de riesgo no se han comido el cuento del intercambio voluntario de deuda. Fitch y Standard & Poor’s califican la deuda griega como “insolvencia restringida” o “selectiva”; anunciaron que de perfeccionarse el canje propuesto, la declaratoria de insolvencia era cuestión de tiempo. Según Moody’s, pese al paquete de rescate, el riesgo de quiebra griega “sigue siendo elevado”.

La realidad es que Grecia está sumida en una humeante olla exprés y para evitar que explote, requiere una válvula de escape que libere vapor y mejore su competitividad. Kenneth Rogoff, profesor de la Universidad de Harvard, sostiene que en lugar de comprimir irracionalmente la economía, Grecia debería salir temporalmente de la Eurozona y reintroducir inmediatamente su antigua moneda, el dracma, que al devaluarse generaría condiciones de competencia a favor del turismo y las exportaciones. Una vez se estabilice, Grecia regresaría, fortalecida, al euro.
ANDRÉS ESPINOSA FENWARTH
CEO DE INVERDIES

andresespinosa@inver10.co

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes