Andrés Espinosa Fenwarth
Columista

La tentación totalitaria peruana

Un sondeo empresarial reciente encontró que tres cuartas partes de las empresas peruanas han suspendido sus planes de inversión.

Andrés Espinosa Fenwarth
POR:
Andrés Espinosa Fenwarth
junio 01 de 2021
2021-06-01 08:00 p. m.
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El electorado peruano se acerca al día señalado de las elecciones presidenciales más importantes de nuestro tiempo.

(Lea: ¿Anarquía o conmoción interior?)

El próximo 6 de junio, los votantes peruanos tendrán que escoger el menor entre dos males: Pedro Castillo, comunista de hoz y martillo impulsado por el Foro de Sao Paulo, y Keiko Fujimori, defensora de la democracia y la economía de mercado, pero perteneciente a una clase política desgastada por el lastre de la corrupción estatal.

(Lea: Consejos para negociar conflictos sociales)

La encuesta de Ipsos publicada una semana antes de la contienda electoral favorece a Castillo, el candidato del partido marxista y leninista, Perú Libre, con un 51,1% de los votos, seguido de cerca por Keiko de Fuerza Popular con el 48,9%, que promueve la vigencia y consolidación del estado de derecho en Perú.

El sondeo de IEP explica el favoritismo de Castillo desde la primera vuelta, candidato sin experiencia política, profesor de primaria de sombrero alón y lápiz gigante, el emblema de su partido. El 47% asegura que votaría por la propuesta de cambio de Castillo.

El 29% de los sufragantes lo harían porque no quieren que el fujimorismo vuelva al poder y el 14% restante votaría porque consideran que Castillo se preocupa por los que menos tienen. ‘¡No más pobres en un país rico!’, afirma el populista maestro de escuela.

El 61% de los votantes de Castillo, principalmente de origen rural, lo hace por razones programáticas, es decir, que respalda las iniciativas comunistas, y por tanto, de transformación del modelo económico que satisfaga las necesidades de los más necesitados. Para este grupo de camaradas comunistas, no importa la improvisación ni la evidente falta de preparación de Castillo.

Resulta más relevante su antifujimorismo, que congrega a un tercio de los votantes peruanos.

Vale añadir que este pesado fardo del antivoto y castigo político por corrupción ha perseguido a Keiko en las dos disputas presidenciales anteriores.

Al profundizar en las razones del voto de Keiko, un 55% señala que no quiere que el comunismo o la izquierda lleguen al poder. Keiko, según la encuesta de IEP, garantiza estabilidad y orden (18%), confían en ella (13%) y ofrece el cambio que el país necesita (11%).

Es decir, casi un tercio vota por las propuestas de Keiko, sentimiento que la acompaña, particularmente en Lima, gracias a una campaña mediática con vallas publicitarias que promueven el miedo al comunismo. Sin embargo, esta estrategia alcanzó su techo y podría favorecer a Castillo en las urnas.

Un sondeo empresarial reciente encontró que tres cuartas partes de las empresas peruanas han suspendido sus planes de inversión hasta después de las elecciones del 6 de junio. En opinión de Alonso Segura, exministro de Finanzas peruano, “todavía no tenemos información sobre la fuga de capitales, pero la evidencia sugiere que la gente está buscando sacar su dinero”.

Andrés Espinosa Fenwarth
Miembro del Consejo Directivo del ICP
andresespinosa@inver10.co

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