Andrés Espinosa Fenwarth

¡Perdónalo, no sabe lo que hace!

Andrés Espinosa Fenwarth
POR:
Andrés Espinosa Fenwarth
marzo 27 de 2013
2013-03-27 05:40 a.m.
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La Semana Santa es época de recogimiento y perdón. Para los residentes de Bogotá, urbe de 8 millones de habitantes, esta temporada puede servir para recogerse al interior de la Oración de la Serenidad de 1943, del teólogo estadounidense Reinhold Niebuhr y ministro de la Iglesia Evangélica. La oración reza así: “Dios, dame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar; valor para cambiar las cosas que puedo; y sabiduría para conocer la diferencia”.

En consecuencia, los residentes de Bogotá debemos aceptar con serenidad el caos vehicular, la ausencia de vías, los huecos y la inseguridad ciudadana, que no podemos cambiar. Sin embargo, podemos apoyar valerosamente la renovación de la actual administración distrital al ponerle la firma al proyecto de referéndum revocatorio del representante Miguel Gómez Martínez, y reconocer al mismo tiempo, con sabiduría, que podemos hacer la diferencia.

Decía Niebuhr que “el arte de la política consiste en dirigir racionalmente las irracionalidades de los hombres”. Al tener en mente el referéndum revocatorio del burgomaestre distrital, podríamos replicar de nuestra cosecha que “el arte de los gobernados consiste en desobedecer racionalmente las irracionalidades de los políticos”. Ello explicaría lo ocurrido con la improvisada valorización; los bogotanos, indignados, quemaron públicamente los recibos correspondientes.

Al levantarse temprano en medio del inclemente frío sabanero, los habitantes de Bogotá de todos los estratos podrían glorificar las palabras del Evangelio de San Lucas (23,34), que a la letra reza: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Al cotejar las cifras del desplome de la industria de la construcción en la ciudad, el descalabro en el manejo de las basuras, la desconexión de TransMilenio y el aeropuerto, y la renuncia de 17 funcionarios distritales en 14 meses de gobierno, no queda otra opción que desplazarse a la Catedral Primada y pedir con convicción: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.

Al repasar el artículo de Jaime Castro publicado por el diario El Tiempo a mediados de este mes, titulado ‘Por qué fracasa Petro’, queda uno estupefacto con la respuesta: “sencillamente porque el Distrito, como entidad pública, no tiene capacidad institucional ni administrativa para ejecutar el proyecto político que adoptó como programa de gobierno. Tampoco los recursos para hacerlo”.

Jaime Castro añade que “Petro es mal administrador, no es gerente”, y pone de presente que la Alcaldía ha “petrificado la industria de la construcción”. Gina Parody sostiene en reciente entrevista que, de acuerdo con la Veeduría, “la ejecución del presupuesto el año pasado llegó solo al 62 por ciento; este un problema de no saber gobernar, de no saber ejecutar”, anota.

¡Dios, perdónalo, porque no sabe lo que hace!

Andrés Espinosa Fenwarth

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