Andrés Espinosa Fenwarth
columnista

Populismo a la mexicana

Los inversionistas extranjeros están nerviosos por el posible cambio del modelo económico y los planes de López Obrador.

Andrés Espinosa Fenwarth
POR:
Andrés Espinosa Fenwarth
julio 03 de 2018
2018-07-03 08:59 p.m.
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El pasado domingo, Andrés Manuel López Obrador, del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), obtuvo una victoria decisiva con el 53 por ciento de los votos, con la cual le propinó un severo golpe al Partido Revolucionario Institucional (PRI), que ha gobernado a México durante 77 años, y a su rival, el Partido Acción Nacional (PAN).

El triunfo electoral de AMLO a nivel federal, estatal y municipal refleja la fatiga de la población mexicana frente a los partidos tradicionales, sumidos en un mar de corrupción y desprestigio sin precedentes.

El mensaje en torno a la anticorrupción de López Obrador, el corazón de su campaña presidencial, fue muy efectivo, porque el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto ha estado plagado de escándalos. Incluso media docena de gobernadores estatales del PRI han sido acusados de malversar cientos de millones de dólares. La creciente violencia urbana y las actividades criminales de los carteles de la droga completan el caldo del cultivo del cambio político más importante de la historia moderna de México.

En su discurso de la victoria, López Obrador anunció el inicio de la “cuarta transformación de un proceso de cambio verdadero” para México, con la “patria primero”. La misión principal del nuevo gobierno será “erradicar la corrupción y la impunidad”. El dinero ahorrado será usado para pagar los programas de obras públicas, así como pensiones para ancianos y salarios mensuales y educación para dos millones de jóvenes desempleados en todo el país, cuya financiación no es clara.

En materia económica, AMLO prometió “fortalecer el mercado interno para producir en el país lo que consumimos, no subir los impuestos reales, respetar la libertad empresarial y la autonomía del Banco Central de México”. Discurso que sirve, por ahora, para calmar los mercados, pero que deja claros interrogantes sobre la sostenibilidad fiscal de mediano plazo y los acuerdos comerciales negociados en los últimos 20 años.

La política exterior del país podría dar un giro brusco hacia la izquierda, fundamentada en los principios de no intervención, autodeterminación de los pueblos, solución pacífica de las controversias y abandono de los TLC, como pregona el Foro de São Paulo. El presidente electo anunció que buscará una “relación de amistad, respeto mutuo y cooperación para el desarrollo con Estados Unidos”, en la cual “la migración sea por gusto y no por necesidad”.

Ahora bien, los problemas con la presidencia de AMLO van más allá de estos asuntos, dado que durante la campaña nunca moderó su abierta oposición a la inversión privada en el sector de hidrocarburos, que se estima podrían atraer 150 mil millones de dólares al sector energético. Así, los inversionistas extranjeros están nerviosos por el posible cambio del modelo económico, los planes de López Obrador de reevaluar la apertura de México a la inversión privada en la industria petrolera del país, la eventual cancelación del nuevo aeropuerto de Ciudad de México, actualmente en construcción y los crecientes niveles de violencia.

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