Augusto Galán Sarmiento
Columnista

El Ministerio de Salud

Escuchemos al sector salud hoy; oímos su clamor expectante ante el cambio de ministro que se avecina.

Augusto Galán Sarmiento
POR:
Augusto Galán Sarmiento
enero 21 de 2020
2020-01-21 10:00 p.m.
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El Ministerio de Salud renació en el año 2011 luego de encontrarse fusionado en un solo ministerio de Protección Social.

Los riesgos de salud, trabajo y los económicos de la vejez, organizados bajo una sola sombrilla para coordinarlos eficientemente. Salud y Trabajo no se integraron y durante varios años los agentes de ambos sectores expresaron su aspiración por la autonomía que existía antes de 2002. Las complejidades de los dos ministerios hicieron imposible que se pudieran gestionar con eficiencia bajo una sola dirección.

El Ministerio de Salud revivido fue permeado por las dimensiones rectoras de la Autoridad Sanitaria Nacional planteadas por la OPS/OMS a principios del siglo. Se recogieron las tareas técnicas de salud y protección social en su estructura actual de dos viceministerios, nueve direcciones generales, siete oficinas y la secretaría general, que responden directamente al despacho del ministro. El proyecto original requería tres viceministerios y dos o tres direcciones generales más. La Función Pública no lo autorizó.

Comparemos; el Ministerio de Salud que dio luz a la ley 100 en 1993 tenía un viceministerio, la secretaría general, cuatro direcciones generales y un par de oficinas que reportaban directamente al ministro.

La transformación del sector ha sido de gran envergadura en estos 26 años. El ministerio en uno de los más complejos y técnicos del gabinete, tal vez el que más, pues posee la responsabilidad de satisfacer el derecho fundamental a la salud enmarcado en una Ley Estatutaria y con un impacto creciente en las finanzas públicas del país.

Desde su renacimiento a hoy, el Ministerio ha contado con tres ministros y una ministra al comando de tremendo transatlántico. Funcionarios técnicos, sólidos en academia, conocedores del sector social, experimentados en el servicio público. Uno tras otro, construyeron sobre lo construido y fortalecieron técnicamente la capacidad del ministerio. Ciudadanos transparentes y honrados.

Gobernar no es fácil y la labor pública puede ser imperfecta. Su gestión no fue la excepción y habrá aspectos que no lograron consolidar. Existirán diferencias ante algunas de sus decisiones, pero la realidad es que el sector salud ha avanzado mucho más y para bien, que lo que algunos detractores quieren reconocer.

Claro, falta. Las tareas no terminan con responsabilidades tan vastas. Temas técnicos se mantienen en el horizonte para lograr la calidad y la sostenibilidad del sistema que todos deseamos: revisar la metodología de cálculo de la UPC; ajustar EPS’s; fortalecer la política nacional farmacéutica; desarrollar la progresividad y la priorización para incorporar nuevas tecnologías en salud; robustecer el sistema de información; revisar la descentralización y establecer la política nacional de talento humano; cerrar la brecha entre salud rural y urbana. Son algunas de ellas.

Escuchemos al sector salud hoy; oímos su clamor expectante ante el cambio de ministro que se avecina.

Se espera que el Presidente Duque preserve una línea y designe una persona técnica, experimentada, alejada de la politiquería, con habilidades para negociar y gestionar las políticas públicas que se requieren proseguir y crear. Lo contrario sería un retroceso inmenso.

Augusto Galán Sarmiento
Ex ministro de Salud y ex embajador de Colombia en la Unesco.
galanau@gmail.com

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