Beethoven Herrera Valencia
columnista

Abdón Espinosa, partida con dignidad en soledad

El planeta calla ante el Fondo Monetario Inter- nacional por temor a los costos que conlleva enfrentarlo.

Beethoven Herrera Valencia
POR:
Beethoven Herrera Valencia
octubre 28 de 2018
2018-10-28 04:54 p.m.
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El mérito de haber servido al país como Ministro de Hacienda en los gobiernos liberales de Carlos Lleras Restrepo y Alfonso López Michelsen, contrasta con la ausencia de los líderes de ese partido en su despedida.

Haber enfrentado la crisis de escasez de divisas en 1966 sin acatar la exigencia de realizar una devaluación masiva, generó una severa ruptura con el Fondo Monetario I, entidad que acababa de imponer dos devaluaciones consecutivas al presidente Guillermo León Valencia sin lograr estabilizar la economía. El nuevo régimen cambiario estableció el reintegro de las divisas de las exportaciones, autorización para los giros al exterior, monopolio estatal de la compra-venta de divisas, prohibición de tener cuentas en el exterior y devaluación gradual programada: con ese instrumental superamos la crisis y el FMI tuvo que reconocer que a Abdón le asistía la razón.

El abogado santandereano regresó a la cartera de Hacienda para manejar la bonanza de los años setenta generada por la elevación del precio del café, y logró suavizar el impacto inflacionario al diferir la monetización de las divisas mediante certificados de cambios redimibles a mediano plazo. Ese era también un instrumento establecido en el Decreto Ley 444 que Abdón había diseñado en 1967, el cual se derogó en los años noventa para dar paso a la banda cambiaria, la cual solo duro hasta 1999; pero su defensa implicó la utilización de elevadísimas tasas de interés con su grave impacto recesivo, quiebra del sistema Upac, tasa de desempleo de 25 por ciento y migración al exterior de millones de colombianos.

El Fondo Monetario prestó cuantiosos recursos a los dictadores Pinochet, Videla, entre otros; no auditó la adecuada utilización de esos recursos, y hoy encontramos en ‘Panama Papers’ muchos de esos recursos desviados en beneficio de dirigentes corruptos. Y la década de los ochenta, cuando mayores recursos externos se recibieron, se conoce como la década ‘perdida’ para el desarrollo.

Exdirigentes del FMI, como Rodrigo Rato, y la actual gerente Christine Lagarde han sido procesados legalmente por fallas en su comportamiento público, y Michel Camdessus, quien acababa de reelegirse, tuvo que renunciar a la gerencia del Fondo Monetario, después haber felicitado a Tailandia por su buen manejo económico, justamente en la víspera del colapso de ese país.

Además, este organismo no previó, no previno, ni evitó las crisis de Grecia, Irlanda, Islandia, España y Portugal; y el ajuste que el FMI impuso tuvo un severo costo social. Y nunca ha exigido a Estados Unidos corregir sus desequilibrios macroeconómicos, permitiéndole reducir impuestos y pagar sus guerras con los ahorros del mundo.

El planeta calla ante el Fondo Monetario Internacional por temor a los costos de enfrentarlo, y ello hace más meritoria la posición de Abdón en una época de mayor vulnerabilidad.

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