Beethoven Herrera Valencia

Al rescate privado de los bancos

Es temprano para valorar si la pandemia conducirá a un default de préstamos que afecte a los bancos y materialice pérdidas en estos activos.

Beethoven Herrera Valencia
POR:
Beethoven Herrera Valencia
junio 07 de 2020
2020-06-07 06:37 p. m.
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Frente a las críticas hechas a los rescates bancarios con fondos públicos (bail-out) durante la crisis financiera de 2008 se ha dado paso a una nueva modalidad conocida como bail-in. Este término hace referencia a un salvamento con capital privado tratando de prevenir el colapso de una institución financiera.

Ante la crisis subprime, el gobierno estadounidense destinó US$700.000 millones para adquirir activos tóxicos de instituciones que generarían riesgo sistémico como AIG. En el nuevo tipo de operación un banco privado convierte sus pasivos en capital para mantenerse a flote, incluyendo depósitos no asegurados y tenedores de bonos con altos rendimientos. Entre estos resaltan los bonos convertibles ante contingencias (Contingent Convertible) popularmente conocidos como los bonos CoCo.

Estos alcanzan los US$200.000 millones y fueron diseñados para crear un sector bancario más resiliente y disminuir así la necesidad de un rescate estatal. Este tipo de instrumentos son bonos subordinados que pagan un cupón a perpetuidad y pueden ser convertidos en capital, o pueden reducir e incluso eliminar su principal, ante contingencias especificadas al momento de su emisión. Su aparición en los mercados financieros fue en 2009 en Europa, y han crecido exponencialmente desde 2013 cuando el Comité de Basilea para la Supervisión Bancaria autorizó su inclusión como Capital Regulatorio Adicional Tier 1; el cual constituye la primera línea de defensa ante episodios de inestabilidad financiera.

De acuerdo con las disposiciones de Basilea III si el capital de un banco cae por debajo del 5.125% el principal del bono, éste pasa a ser automáticamente parte del capital de la institución. En un principio, esta condición de convertibilidad en capital parecía demasiado riesgosa para la mayor parte de inversionistas; pero en un mundo con tasas de interés en cero y con alta liquidez, el dinero debe ir a algún lugar y fue así como los mercados financieros encontraron en los CoCo una opción para producir rentabilidades positivas con sus tasas cupón entre 6 y 9 por ciento.

Algunos críticos ven en estos activos un potencial factor de riesgo. El primer caso de bail-in se dió en 2017 cuando el Banco Santander adquirió el Banco Popular Español; el cual entró en insolvencia después de otorgar préstamos tóxicos. Durante esta adquisición los tenedores de bonos CoCo asumieron una pérdida de $1.250 millones de euros. Sin embargo, estos bonos no han pasado aún la prueba ante una crisis de riesgo sistémico, y si ocurre una situación así, podría llevar a que sus tenedores vendan masivamente los bonos provocando una estampida de los mercados de deuda corporativa bancaria.
Cabe recordar que en la crisis actual el congreso de Estados Unidos aprobó los programas de compra de deuda corporativa por parte de la FED y el Tesoro, al igual que el Banrep en Colombia, para evitar el colapso de estos mercados.

Aún es temprano para valorar si la pandemia conducirá a un default de préstamos que afecte el desempeño de los bancos y materialice pérdidas en estos activos y los próximos meses serán claves para las instituciones financieras y el futuro de los CoCo.

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