Beethoven Herrera Valencia
columnista

Argentina, solo un respiro

Ha enfrentado la pandemia con emisión monetaria, pero si no logra recursos externos frescos, esa emisión inorgánica traería hiperinflación.

Beethoven Herrera Valencia
POR:
Beethoven Herrera Valencia
septiembre 07 de 2020
2020-09-06 05:00 p. m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/23/56ccbf720e655.png

Las relaciones financieras externas de Argentina muestran altibajos que van desde la declaratoria de la más grande moratoria del capitalismo en 2001, la pérdida de acceso al financiamiento, la demanda de los tenedores de bonos que no aceptaron reducir el valor de sus títulos hasta la condena del juez Thomas Griesa de Nueva York, que obligaba al gobierno argentino a cumplir el pago a esos bonos por su valor pleno y la extensión del reconocimiento a quienes aceptaron la rebaja.

Restablecer las relaciones con el Club de París y con el FMI implicó aceptar la reforma del Instituto de Estadística y Censos (Indec), pues las instituciones internacionales consideraban poco confiables las cifras elaboradas por dicha entidad.

El rechazo del gobierno de Cristina Fernández a las reclamaciones de los fondos especulativos que habían comprado bonos no reestructurados consiguió el apoyo de países que consideraban que los gobiernos deben mantener el derecho a renegociar sus deudas y consideraban “infame” el citado fallo. Pero el impacto negativo para el acceso argentino al crédito internacional llevó al gobierno de Macri a aceptar el fallo y a acordar el pago y así se restablecieron las relaciones financieras internacionales. Gracias a eso el presidente Fernández pudo iniciar la renegociación y llegar al acuerdo que finalizó la cesación de pagos.

El acuerdo permitió reestructurar una deuda superior a US$65.000 millones con un ahorro estimado en US$30.000 millones, pues el monto de la deuda se redujo finalmente al 54.8% y los intereses bajaron del 7% inicial hasta el 3%. La deuda externa había aumentado abrumadoramente con los US$44.000 millones que recibió del FMI el entonces presidente Macri para apuntalar, inútilmente, el peso; el cual ha perdido 80% de su valor desde 2015.

Al asumir el presidente Fernández rechazó el saldo del préstamo aprobado por el FMI y designó en el ministerio de economía a Martín Guzmán, investigador de Columbia cercano al Nobel Stiglitz. Se concentraron en resolver las acreencias anteriores, lo cual en medio de la pandemia fue extremadamente difícil, al punto que Argentina reconoce una caída de 12% del PIB y suspendió los pagos de deuda en Mayo, en la novena moratoria de su historia.

Cuando el presidente Fernández sugirió que suspendería las negociaciones su vicepresidenta Cristina Fernández y el presidente de la Cámara de Diputados Sergio Masa le dijeron que el país no podía seguir en cesación de pagos: de inmediato, luego del acuerdo los bonos argentinos subieron 12% en su cotización y el dólar paralelo (blue) bajó 6%.

Tras este acuerdo con tenedores privados de bonos ahora sigue la renegociación con el FMI ( de quien Argentina es su mayor deudor), por US$44.000 y con el Club de Paris. Este acuerdo ha ayudado a descomprimir el mercado cambiario, pero no es suficiente pues los problemas monetarios subsisten y el déficit fiscal asciende al 10% del PIB.

Aunque el acuerdo ayudará mucho, restan tareas por hacer. Hasta ahora el gobierno ha enfrentado la pandemia con emisión monetaria, pero si no logran recursos externos frescos, esa emisión inorgánica puede traer de regreso la hiperinflación.
¡Historia conocida…!

Beethoven Herrera Valencia
Profesor, universidades Nacional y Externado.
beethovenhv@gmail.com

Recomendados

  • OPINIÓN
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • TENDENCIAS

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes