Beethoven Herrera Valencia
Columnista

Arzobispo, Comuneros e impuestos

En la Expedición Botánica se formaron los jóvenes criollos que fueron lideres de la independencia, que se buscaba evitar.

Beethoven Herrera Valencia
POR:
Beethoven Herrera Valencia
julio 18 de 2021
2021-07-18 07:00 p. m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/23/56ccbf720e655.png

El relevo de los Habsburgo por los Borbones en el trono español estuvo marcado por el reinado de Carlos III y sus reformas para fortalecer el control colonial. El primer ministro José Gálvez envió a la Nueva Granada a Moreno y Escandón para reformar la educación, a Mon y Velarde para mejorar la minería y a Gutiérrez de Piñeres a cargo de aumentar el recaudo. Para lograrlo reintrodujo el gravamen Armada de Barlovento y mantuvo el estanco (monopolio) sobre el cultivo del tabaco y la producción de aguardiente.

Ello generó las protestas que condujeron a Manuela Beltrán a romper el edicto fiscal y al movimiento se unieron los comerciantes liderados por Berbeo, quienes reclamaban haber sido maginados de cargos públicos. Los comuneros exigían la devolución de las minas de sal y resguardos a los indígenas y derogar el diezmo (10% de todo ingreso) que se pagaba a la iglesia.

Los rebeldes avanzaron hacia la capital derrotando a las fuerzas reales y el arzobispo Antonio Caballero y Góngora, amigo del ministro Galvez, se desplazó a Zipaquirá y acompañó las negociaciones con ritos de apaciguamiento cuando los rebeldes se amotinaban. En una misa solemne presidida por Caballero y Góngora se juró sobre los evangelios que darían cumplimiento a las capitulaciones y se invitó a los rebeldes a regresar a sus lugares de origen.

En su informe al Rey el arzobispo reconoce haber sobornado a Berbeo y narra cómo sembró la desconfianza entre tunjanos y socorranos. Las capitulaciones fueron aprobadas por la Audiencia pero Galán desconfió de la voluntad de cumplir lo acordado, por la celeridad con la que fueron aceptadas las demandas y se mantuvo en rebelión.

El virrey Flórez no respetó los acuerdos y posteriormente el arzobispo recibió como reconocimiento la Gran Cruz Real y el nombramiento como Virrey en 1783, de modo que ejerció simultáneamente los poderes religioso y político. Indultó a la mayoría de rebeldes, pero no a Galán ni a sus seguidores y tras capturarlo ordenó asesinarlo, descuartizarlo y exhibir sus partes en diversos municipios como escarmiento.

En diciembre de 1773 los rebeldes contra el monopolio comercial que Inglaterra ejercía en Norteamérica habían arrojado al mar el cargamento de té de los barcos ingleses, desencadenando el movimiento que llevó a la declaración e independencia en Julio de 1776. Y en Perú el inca Tupac Amaru II se había levantado en 1780 pidiendo la separación de España, eliminación de las mitas y trabajo forzado de los indígenas para los españoles y decretó la abolición de la esclavitud de los negros. Finalmente fue capturado y descuartizado…

Caballero y Góngora trajo de España la Expedición Botánica y la financió con recursos personales. Bajo la conducción de José Celestino Mutis allí se formaron los jóvenes criollos que fueron lideres de la independencia. ¡La misma que el arzobispo buscaba evitar…!

En el Parque Nacional del Chicamocha se levantan las estatuas del fraile Ciriaco de Archila, quien redactó la proclama de los Comuneros y del arzobispo y virrey: Éste cubre su cara con una máscara y en su mano derecha, en lugar del báculo de pastor, empuña un hacha.

Beethoven Herrera Valencia
Profesor universidades Nacional y Externado

Destacados

  • OPINIÓN
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • TENDENCIAS

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes