Beethoven Herrera Valencia

Notre-Dame y el poder en la historia

La catedral que ha ardido en llamas, encierra entre sus muros, vitrales y columnas, la historia de Francia y
de Europa. 

Beethoven Herrera Valencia
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Beethoven Herrera Valencia
abril 21 de 2019
2019-04-21 02:09 p.m.
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Bolívar asistió en 1804 a la coronación de Napoléón como emperador en Notre-Dame, y allí manifestó que no sería emperador. En esa ceremonia, Napoleón se colocó él mismo la corona en lugar de que lo hiciera el papa Pío VII, allí presente, mientras Carlomagno había recibido, de rodillas, su corona del papa León III.

Antes de su coronación, en el concordato de 1801 entre la Francia revolucionaria y la Santa Sede, Napoleón se autoproclamó primer cónsul, respaldado por el voto popular, y confiscó las tierras de la Iglesia, el clero juró lealtad al Estado, recibió sueldo oficial; y la religión católica no fue declarada como oficial del Estado.

Por Notre-Dame ha pasado la historia de Francia, de y Europa. En la revolución de 1789 fueron decapitadas sus imágenes, en la Comuna de París de 1871 se quemaron sus bancas, los bombardeos de la Primera Guerra Mundial no la alcanzaron, el general alemán a cargo de París desobedeció la orden de Hitler de bombardearla y en ella se beatificó a Juana de Arco en 1909.

Los vitrales de las catedrales góticas de Chartres, Colonia y Reims reviven la historia bíblica y tienen múltiples agujas, mientras Notre-Dame solo tenía una aguja, construida en el siglo XI por Viollet le Duc, justamente la que acaba de colapsar.

Bolívar, quien aseguró en Notre-Dame que no sería emperador, rechazó en Guayaquil la propuesta de San Martín de traer un príncipe europeo a gobernar América después de la independencia y ello determinó el exilio del héroe argentino; pero, pese a esa promesa, después de la Convención de Ocaña, Bolívar se declaró dictador e incluyó la presidencia vitalicia en la Constitución de Bolivia. Entre tanto, en México se declaró emperador a Agustín de Iturbide y se trajo a Maximiliano de Habsburgo para ser emperador, enfrentado al presidente elegido Benito Juárez, quien lo fusiló después de derrotarlo. Y en Brasil, el rey Don Pedro, declaró la independencia respecto de su padre Don Juan rey de Portugal, pero mantuvo la monarquía.

La declaratoria como Patrimonio de la Humanidad que la Unesco hizo a Notre -Dame, reconoció el valor artístico que ha acumulado en la historia. Víctor Hugo ubica allí su obra Nuestra Señora de París, en 1831; con los amores entre Quasimodo, el campanero de la catedral y la gitana Esmeralda –obra llevada al cine con Anthony Quin y la versión de Disney en 1996, que recaudó 300 millones de dólares–. También en Notre- Dame era canónigo Fulberto, cuya sobrina Eloísa fue seducida y embarazada por el filósofo Abelardo, a quien el clérigo, en venganza, hizo mutilar.

La investigación que la policía de París ha iniciado acerca de los 14 obreros que trabajaban en la restauración en el momento en que se desencadenó el fuego, busca descartar que se trate de un hecho intencional, como el atentado reciente contra la emblemática iglesia de San Sulpicio.

La catedral, que ha ardido en llamas, encierra entre sus muros, ojivas, vitrales y columnas la historia de Francia y Europa. Esa memoria inmaterial sobrevive al fuego.

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