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Beethoven Herrera Valencia

Chile, no hay marcha atrás …

¡En las últimas protestas se reclamaba su plena implementación y no su derogatoria!

Beethoven Herrera Valencia
POR:
Beethoven Herrera Valencia
septiembre 11 de 2022
2022-09-11 08:01 p. m.
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Analistas del rechazo que el 62% de chilenos expresó a la nueva constitución sugieren que se mantendrá el texto que el abogado Jaime Guzmán redactó de modo individual por encargo del dictador Pinochet, y que fue aprobada en el referéndum de 1980, sin censo electoral y sin acceso de la oposición a los medios de comunicación.

Ese texto, que declaró como negocios privados a la salud y a la educación y que no menciona a los pueblos originarios, fue derogado en octubre de 2020 cuando el 79% decidió redactar una nueva constitución en una convención elegida para ese propósito y no por un cuerpo de congresistas y constituyentes, como proponía el gobierno de Piñera.

Ahora el gobierno y el parlamento decidirán cómo redactar una nueva constitución y el parlamento tendrá un poder decisorio, a diferencia de Colombia, donde la Asamblea Constituyente clausuró el parlamento.

Los críticos del texto rechazado enumeran la lista de derechos allí propuestos como una utopía, pero el desespero de los estudiantes por las astronómicas deudas que les causa el sistema educativo privatizado tiene tres décadas de gestación y no se ha resuelto.

La escasa difusión y discusión del texto constitucional se unió a las distorsiones que los opositores difundieron en las redes sociales, y ello se agravó por la burla de algunos constituyentes a los símbolos patrios.

Votantes pobres explicaron su rechazo por la creencia de que sus casas pasarían al Estado, que el país se dividiría entre las comunidades étnicas, los fondos de pensiones no serían heredables, se impondría el aborto y el presidente podría reelegirse.

Las protestas de 2019 desbordaron a los partidos políticos, los mismos que ahora han retomado la iniciativa constituyente, pero los estudiantes volvieron a protestar en las estaciones del Metro. Sería iluso suponer que acuerdos entre gobierno y partidos solucionarán los problemas de Chile si no se responde a las demandas de quienes protestan.

Chile necesita una Constitución que los interprete a todos y no sólo al sector ganador de una elección, pues las constituciones se diseñan con un criterio de permanencia en tanto que los resultados electorales son cambiantes.

Y hay quienes creen que el texto propuesto avanzó en asuntos reglamentarios que deben ser materia legislativa y no constitucional. La propuesta de reemplazar el Senado por una Cámara de las Regiones recibió múltiples críticas y hay quienes consideran que la tradición bicentenaria de Chile tiene fundamentos rescatables y se oponen a un enfoque ‘refundacional’ de la constitución.

La tradición debería enriquecerse con la equidad de género, el reconocimiento a los pueblos originarios, el respeto de la diversidad sexual y la sostenibilidad ambiental, que inspiraron las protestas.

La Asamblea Constituyente de Colombia presidida por los líderes de las tres fuerza políticas se constituyó en un ‘tratado de paz’ vigente tras tres décadas de su promulgación. ¡En las últimas protestas se reclamaba su plena implementación y no su derogatoria!

Beethoven Herrera Valencia
Profesor universidades: Nacional, Magdalena, Sergio Arboleda.

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