Beethoven Herrera Valencia
Columnista

“El olvido que seremos”

El cine difícilmente logra mostrar los dolores del alma y las encrucijadas de los personajes de una tragedia.

Beethoven Herrera Valencia
POR:
Beethoven Herrera Valencia
marzo 14 de 2021
2021-03-14 05:00 p. m.
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“En lugar de maldecir la oscuridad enciende al menos una luz”. Héctor Abad Gómez.
“En el cine se glorifica a los malos: Hay fascinación por los canallas, los narcotraficantes, los asesinos en serie: personajes que no quisieras conocer en la vida… en cambio no hablamos de la gente decente”.

Así explicó Fernando Trueba su motivación para dirigir la película de Caracol ganadora del premio Goya, basada en el libro homónimo de Héctor Abad Facio Lince, que narra la vida de su padre, médico abanderado de la salud pública y de los derechos humanos asesinado en Medellín en 1987.

Abad Gómez dirigía con Carlos Gaviria el Comité de Derechos Humanos y pese a marchas, manifiestos y entrevistas con el alcalde William Jaramillo Gómez estaban indefensos asistiendo al funeral del senador Pedro Luis Valencia y de Leonardo Betancur, asesinado el mismo día que Abad Gómez, y Luis Felipe Vélez presidente del sindicato de maestros y muchos más.

De todos esos casos reconoció su autoría el jefe paramilitar Carlos Castaño... y el arzobispo Alfonso López Trujillo prohibió el funeral al médico argumentando que “no tendría sentido que hacerle una ceremonia religiosa a una persona que se había declarado públicamente ateo y comunista”.

A pesar de que sus enemigos lo tildaban de comunista, al regresar de un viaje a la Unión Soviética vino desencantado “con los niveles insoportables del estado policial y sus atentados imperdonables contra la libertad individual y a los derechos humanos” y sostenía que “el aula no es lugar de confrontación y no se puede hacer clase rodeados de militares y de guerrilleros”.

El cine difícilmente logra mostrar los dolores del alma ni las encrucijadas mentales que viven los personajes de una tragedia, como el reconocimiento que el hijo hace del intento de asesinar a su padre, cuando afirma que “Ese año de excesiva intimidad con mi papá, fue el año en que me di cuenta que yo debía separarme de él, así fuera matándolo… haciéndolo desaparecer así yo también muriera en el intento... y no dejaba de hundir a tope el acelerador con ganas de matarme”.

Pero en la película ese drama existencial queda reducido a una aceleración del auto, con una brusca frenada cuando estaban a punto de estrellarse contra unos animales.
En el libro el hijo cuenta que “Mi padre se despertó sobresaltado con el ruido y la frenada y sin decir ni una sola palabra pareció entenderlo todo, porque me hizo cambiar de puesto en silencio y… condujo durante medio día sin pronunciar una sola palabra”.

Para comprender la filosofía de vida que lo animaba, cabe recordar que cuando en medio de las afugias económicas su esposa le reclamaba por ocuparse de la defensa de los derechos humanos sin concentrarse en cuidar de su familia, el inmolado profesor respondía:

¡¡Ningún problema es solo de los demás !!.

Beethoven Herrera Valencia
Profesor, universidades Nacional y Externado.
Beethovenhv@gmail.com

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