Beethoven Herrera Valencia
Columnista

Francia: del gorro frigio a los ‘chalecos amarillos’

Beethoven Herrera Valencia
POR:
Beethoven Herrera Valencia
diciembre 02 de 2018
2018-12-02 05:00 p.m.
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Así como en la Revolución Francesa el gorro frigio simbolizó la libertad, el movimiento de los ‘chalecos amarillos’, que nació el pasado 17 de noviembre en Francia, expresa la rebeldía frente a la presión tributaria, fundamentalmente por el alza a los impuestos al combustible, y utiliza chalecos amarillos.

La tensión social ha aumentado, crece la violencia en las manifestaciones, y la emblemática avenida parisina de los Campos Elíseos se vio inundada el 24 de noviembre de gases lacrimógeno, bolillos y cañones de agua. Frente a esas protestas, el presidente Emmanuel Macron respondió: “escuchar, sí; ceder, no”, lo cual ha suscitado mucha más vehemencia en los manifestantes.

El descontento comenzó por el aumento del precio del gas, pero el reclamo se ha ido convirtiendo en una manifestación contra el costo de vida y las políticas de desregulación. Y resulta notable que la movilización no está dirigida por ningún sindicato o partido político, y quizá ello explique su carácter multitudinario.

Macron fue elegido presidente en una meteórica campaña por fuera de los partidos tradicionales, y su triunfo se entendió como un dique de contención frente a la xenofobia y la permanencia del proyecto europeo, pero las críticas por los abusos de su Jefe de Seguridad diluyeron la euforia por la victoria en el Mundial de Fútbol.

Históricamente, la poste, o correo público, fue el sitio central de la vida de las comunidades no solo porque allí se enviaba y recibía el correo, se pagaban servicios y se enviaban giros, sino porque era el punto de encuentro de las personas de la comunidad. Pero, sucede que en los pueblos pequeños esas oficinas se han cerrado por la competencia del correo electrónico y de los sistemas de pagos en medio digital.

Como el tren llegaba a todos los pueblos y ciudades con oferta de diferentes servicios y puntualidad rigurosa, ir a despedir familiares o a recibir a los viajeros daba vida a la comunidad.

Por ello, el cierre de las estaciones de tren en las poblaciones pequeñas es como si se le hubiera secado el agua al río, y si a esto se agrega que internet no tiene cobertura pública en esas pequeñas comunidades, hay pueblos que se van muriendo, también por la migración de los jóvenes a las grandes ciudades. Ese rezago en el que van quedando los pobladores de las comunidades, ahora marginadas, ha desencadenado esta oleadas de protestas.

Tras la fallida reunión de los líderes de las protestas con el Ministro de Medio Ambiente, el presidente Macron ofreció revisar el alza del precio de los combustibles y modular el cambio según el movimiento del precio internacional, pero esa oferta no logró frenar la convocatoria a nuevas protestas.

Este clima de desencanto se parece al que ronda el ‘cinturón de óxido’ de Estados Unidos por el rezago de la vieja industria automotriz, que determinó la victoria de Trump, y a lo que ocurrió en las poblaciones pequeñas rurales de Inglaterra, donde los adultos que solo hablan inglés y no han viajado al exterior votaron por el brexit.
¡La globalización tiene ganadores y perdedores!

Beethoven Herrera Valencia
Profesor de las universidades Nacional y Externado

beethovenhv@gmail.com

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