Beethoven Herrera Valencia
columnista

Hayek en ‘el llamado de la tribu’ de Vargas Llosa

Hayek sugiere proporcionar acceso a la educación, sin privilegios o discriminación, generando igualdad de oportunidades.

Beethoven Herrera Valencia
POR:
Beethoven Herrera Valencia
enero 21 de 2019
2019-01-21 09:10 p.m.
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Con el propósito de respaldar su llamado al individualismo liberal en su última obra ‘El llamado de la tribu’, el Nobel Vargas Llosa ha dado su interpretación del pensamiento de personalidades como Adam Smith, Friedrich Von Hayek, Isahiah Berlin entre otros.
Al explicar la evolución teórica de Hayek recuerda que su inicio estuvo marcado por la lectura de Carl Menger y ello le motivó hacia el estudio de la economía y la sicología; y ello se verá reflejado en su teoría subjetiva para explicar la utilidad y los precios; y atribuye así mismo importante influencia a la amistad que unió a Hayek con Ludwig Von Mises en la Universidad de Viena.

Hayek se opuso al intervencionismo estatal en su libro Camino de servidumbre, el cual Keynes leyó antes de ir a Bretton Woods y reconoció como una obra magistral con la que concordaba en muchos aspectos. No obstante, criticó a Hayek porque no precisó cómo y cuándo fijar el límite al Estado. La posición radical de Hayek se expresa en su preferencia por las dictaduras, argumentando que practican una economía liberal frente a las democracias que no lo hacen; y llegó al extremo de afirmar en dos ocasiones que “bajo la dictadura militar de Pinochet había en Chile mucha más libertad que bajo el gobierno democrático populista de Allende”.

Hayek intenta proteger al individuo frente al Estado y a la sociedad, respetando su poder de decisión para actuar libremente, en contraposición a los intentos de colectivizar la economía. Según Hayek las tesis keynesianas socavan la iniciativa individual, que es la fuente de progreso y dinamismo de la economía de mercado. Y no cabe duda que su crítica es válida frente a casos de excesivo gasto público financiado con emision inorgánica.

En su obra La Constitución de la libertad (1960), Hayek critica al Estado de Bienestar porque disminuye la iniciativa y responsabilidad individual al adoptar la estatización de diferentes campos de decisión que deberían corresponder a los privados como salud, educación, y empleo. Por ello se oponía a que el Estado financiara la salud pública pues ello desincentivaría la inversión y competencia empresarial.

Hayek además refuta la creencia democrática acerca de la igualdad de los individuos y defiende la desigualdad basada en el mérito, explicando las diferencias de ingreso por el mayor aporte que unos individos hacen a la producción por diferencias de talento, creatividad, disciplina u otras aptitudes. En todo caso Hayek sugiere proporcionar acceso a la educación, sin privilegios o discriminación, generando igualdad de oportunidades traducida en desigualdad solo por talento o capacidad.

Es notable que Hayek, como todos los ideólogos del individualismo liberal o neoliberal partan del principio de la competencia entre los agentes como si se tratara de iguales; sin reconocer que la dotación de las personas ( desde la nutrición en el vientre, calidad de educación hasta la posesión de activos económicos como tierra o capital) es diferente; y de ninguna forma es realista pensar que en el mercado compiten agentes en igualdad de condiciones.

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