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Beethoven Herrera Valencia
Columnista

Krugman, FTX y el fin de criptomonedas

La conclusión paradójica es que el ecosistema se ha convertido en un sistema de intermediación financiera, lo mismo que se suponía iba a sustituir.

Beethoven Herrera Valencia
POR:
Beethoven Herrera Valencia
diciembre 04 de 2022
2022-12-04 07:15 p. m.
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Sentenciando que “aún si el valor del bitcoin no queda en cero, hay razones para decir que el sector esta abocado al olvido”, Krugman ha recordado su profecía de que las criptomonedas no pueden perdurar pues carecen de valor sustancial y no responden a ninguna necesidad, excepto el interés especulativo.

Se están evaporando las tesis neoliberales y anarquistas que proclamaban a las criptomonedas como el ‘dinero de los libertarios’ porque al no ser emitidos por un Banco Central desconocen el señoreaje del Estado y al generarse por minería entre individuos escapa a la intermediación de los bancos y a sus onerosos costos.

Ahora se colapsan instituciones de la moneda virtual. FTX, uno de los mayores mercados de compraventa de criptomonedas, se declaró en bancarrota y sus gestores se han quedado con miles de millones de los depositantes utilizados para apuntalar a Alameda Research, su empresa hermana. Autopréstamos al mejor estilo de Jaime Michelsen…pero con criptos.

El bitcoin alcanzó un precio de US$60.000 y atrajo a muchos movidos por los ‘espíritus animales’, pero con el precio actual de US$16.000 han perdido la mayor parte de su inversión. Y el derrumbe de las criptomonedas desde su pico mas alto de tres billones de dólares ha evaporado los ahorros de muchos.

Hay quienes claman porque esa actividad sea regulada y supervisada por los gobiernos, pero Krugman sostiene que las criptos no sobrevivirán a su legalización, quizá porque movilizan recursos de origen ilícito. No se trata de un problema exclusivo de las criptomonedas pues quienes invirtieron hace un año en Meta (heredera de Facebook) han perdido en un año lo mismo que los bitcoins.

La bancarrota de FTX se desencadenó cuando la empresa Binance desistió de adquirirla y significa el colapso de las instituciones de la moneda virtual. FTX entregaba a quienes confiaban en ellos un token emitido por esa misma empresa, sin ningún valor reconocido. El cerebro del fraude fue Sam Bankam-Fried, de 30 años, refugiado en Bahamas y pedido en extradición por Estados Unidos, país que ha designado al mismo liquidador de Enron para ponerse al frente del problema.

Las criptomonedas son difíciles de usar en transacciones ordinarias, sus valores son inestables y pocos inversores guardan sus claves ellos mismos. Es más usual que las criptomonedas se transen en plataformas de intercambio como Coinbase y FTX, que recaudan el dinero y guardan los tokens. El riesgo de que esos intermediarios se queden con los recursos confiados a ellos quedó en evidencia con la estafa que hizo la empresa QuadrigaCX de Canadá.

La conclusión paradójica es que el ecosistema cripto se ha convertido en un sistema de intermediación financiera, lo mismo que se suponía iba a sustituir. Mientras el Gobierno supervisa los bancos, regula los riesgos y establece un seguro de depósitos, el sector de las criptomonedas opera en gran medida sin supervisión y sin garantías de protección de los ahorros.

Beethoven Herrera Valencia 
​Profesor de las Universidades Nacional, Magdalena y Prime Bussines School.

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