Beethoven Herrera Valencia
columnista

Nieto, el presidente afro y su tardía reparación

La reivindicación de la vida y obra de Juan José Nieto puede servir como afirmación de la identidad multiétnica de Colombia.

Beethoven Herrera Valencia
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Beethoven Herrera Valencia
agosto 26 de 2018
2018-08-26 07:50 p.m.
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Como acto de despedida, el presidente Santos develó el cuadro de Juan José Nieto, primero y único presidente afrodescendiente de Colombia, cuyo óleo fue enviado a París para ser blanqueado y después fue olvidado.

Ahora, siglo y medio después de su presidencia y tras medio siglo de reclamos del sociólogo costeño, Orlando Fals Borda, del periodista Gonzalo Guillén y del exministro guajiro Amylkar Acosta, el gobierno tuvo que incluir su retrato en la galería de presidentes, acatando la orden judicial derivada de la tutela entablada por la Logia de Cartagena.

Aunque algunos culpan al centralismo por el ostracismo al que fue sometido Nieto, hay que advertir que también la élite cartagenera envió su foto a un sótano de olvido, pues, además de su color, repudiaba su origen artesanal, sus ideas liberales, su pertenencia a la masonería y la declaratoria de libertad de esclavos que hizo en Cartagena antes de que ello se declarara a nivel nacional. Y en Barranquilla fue derribada la estatua que conmemoraba su memoria.

En los seis meses en los que fue presidente de los Estados Unidos de Colombia en 1861, Nieto defendió las ideas federalistas y liberales de la época, reivindicó la vida y obra de su amigo Santander y defendió la autonomía política de la costa.

El historiador costeño Adolfo Meisel explica la reducida participación política de la costa en cargos importantes nacionales como un problema heredado de los tiempos iniciales de la república, que influyó en la separación de Panamá, pues argumentaban discriminación y la mínima representación que recibían por parte de las élites gobernantes del interior del país, pese a la importancia económica y geográfica que tenía el istmo para Colombia.

La figura presidencial de Juan José Nieto representa para la idiosincrasia costeña un motivo de orgullo y simboliza reconocimiento por el resto del país, pero dicho sentimiento ha estado ausente desde hace más de un siglo en la memoria de los habitantes del Caribe. Por todo ello, la reivindicación de la vida y obra de Juan José Nieto puede servir como afirmación de la identidad multiétnica de Colombia.

Esta ceremonia se llevó a cabo el mismo día en que Caterine Ibargüen y Yuberjen Martínez consiguieron medalla de oro en los Juegos Centroamericanos, y pocos días después de que Yerry Mina fuera el goleador de Colombia en el Mundial de Rusia. La opinión pública se conmueve por los triunfos de grupos musicales afros como Choquibtown y Herencia de Timbiquí, pero existe una escasa conciencia a cerca de la marginación económica y social que sufren sus comunidades. Y hay olvido del reprobable asesinato del teniente Humberto Antonio por parte del cadete chocoano Sosir Palomeque, argumentando que sufría vejámenes.

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