Beethoven Herrera Valencia

Salomón Kalmanovitz, Honoris Causa en economía

Ha promovido el estudio de la historia económica, con una visión convergente.

Beethoven Herrera Valencia
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Beethoven Herrera Valencia
abril 14 de 2019
2019-04-14 04:04 p.m.
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El economista barranquillero Salomón Kalmanovitz Krauter, acaba de recibir el doctorado Honoris Causa en economía, de la Universidad del Norte, y pese a ser el único economista que ha recibido el Premio Nacional de Ciencia, fue despedido de la Universidad Nacional en el gobierno del conservador Misael Pastrana Borrero, en razón de su adhesión a las ideas socialistas.

Esta distinción reconoce sus méritos, y aunque su desempeño en el Banco de la República, y como decano en las universidades Nacional y Tadeo Lozano, lo mismo que su opinión semanal en columna de prensa sobre la coyuntura económica del país son más notables, sus aportes en la formación y pensamiento económico colombiano son menos conocidos.

Nacido en Barranquilla en una familia judía inmigrante, hijo de un padre comerciante, tuvo que adelantar sus estudios en el Colegio Americano, más tolerante con la diversidad religiosa y cursó su pregrado en Estados Unidos, con énfasis en filosofía.

Al regresar a Colombia se vinculó a la facultad de Economía de la Universidad Nacional, en la cual animó un profundo debate acerca de la orientación de la enseñanza de la economía, enfrentando la tendencia dominante de estudiar a través de manuales, que parecían más cartillas ideologizadas, que textos teóricamente sólidos; además, propugnó por un estudio de los pensadores clásicos y modernos directamente en sus obras originales.

Kalmanovitz ha promovido el estudio de la historia económica, con una visión convergente, con los trabajos de Jaime Jaramillo Uribe, Luis Ospina Vásquez y Jorge Orlando Melo, que buscaban mostrar la evolución de la agricultura y la industria, y superar la tradición de presentar la historia a través de héroes y batallas.

Con el correr de los años, la obra teórica de Kalmanovitz se ha orientado hacia los temas institucionales y con su vinculación al Banco de la República comenzó a ahondar en los temas monetarios, fiscales e institucionales.

El reconocimiento que se hace a la obra de Kalmanovitz, casi medio siglo después de su destitución como profesor, habla bien del grado de madurez que se ha logrado en los ambientes universitarios y permite visibilizar, ante las nuevas generaciones, el aporte de alguien que unió a su compromiso con el debate teórico, la militancia política.

Además de los opúsculos académicos de debates con la obra de Lauchlin Currie y de sus agudas controversias con Jesús Antonio Bejarano y Mario Arrubla, su primera obra sistémica fue Economía y nación, en la cual mostró el proceso de formación de la economía colombiana y publicó, posteriormente, trabajos como la Historia de la agricultura, compartido con Enrique López Enciso, y manuales para la enseñanza de la historia en el bachillerato.

Tiene, pues, el profesor Kalmanovitz sobrados méritos para ser reconocidos, y la distinción que le otorga la Universidad del Norte repara, merecidamente, la injusticia cometida contra él en una época de intolerancia ideológica.

En alguna ocasión que Kalmanovitz regresó a un debate en la Universidad Nacional, un estudiante le increpó por qué había cambiado en sus opciones ideológicas. Salomón respondió impertérrito, con la simplicidad que lo caracteriza: “por el legitimo derecho a cambiar”.

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