Beethoven Herrera Valencia
columnista

Suráfrica: un cuarto de siglo del fin del ‘apartheid’

Pese a los esfuerzos de los gobiernos afros, el fin del apartheid no significó el fin de la exclusión de la población afrodescendiente.

Beethoven Herrera Valencia
POR:
Beethoven Herrera Valencia
junio 03 de 2019
2019-06-03 07:20 p.m.
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La visita a Colombia del único presidente afro de Estados Unidos y la conmemoración por estos días de la liberación de los esclavos en Colombia, coincide con la posesión de Cyril Ramaphosa como presidente de Suráfrica, justamente a los 25 años de la eliminación formal de la segregación racial tras el referendo del 17 de marzo de 1992 y la elección de Nelson Mandela como presidente en 1994.

Mandela debió enfrentar la crisis que dejó el apartheid en el país y creó programas de protección social, acceso a la educación primaria gratuita, sistema de atención médica y proyectos para aumentar el acceso al agua potable entre otros. Sin embargo, pese a la transformación política, el fin del apartheid no significó el fin de la desigualdad, la exclusión, la pobreza y la corrupción.

En 1994 Suráfrica era un país con gran desigualdad, y veinticinco años después, según el Banco Mundial, es uno de los países más desiguales, con un Gini de 0,63 en el 2018. En el 2016 las tres personas más ricas controlaban la misma riqueza que los 28 millones más pobres de la población, y el 1 por ciento de las personas más ricas controlaban el 42 por ciento de la riqueza de todo el país (Economic justice, 2016). Ello se explica porque los blancos son los que más tierra poseen y 23 millones de personas se encuentran en la pobreza, al punto que 13 millones de personas no pueden pagar los alimentos y las necesidades básicas.

La discriminación política terminó, pero en el 2015 el 47 por ciento de los hogares afros eran pobres, en tanto que menos del 1 por ciento de los hogares blancos lo eran, y en las zonas rurales, la pobreza afecta al 59,7 por ciento de las personas afrodescentientes.

Aunque ha habido mejoras significativas en los estándares de vida, desde el 2007 se ha visto un retroceso y gran parte de los problemas de los últimos años se atribuyen a fallas del gobierno en la administración de Jacob Zuma, cuyas consecuencias directas fueron la disminución del empleo y el ingreso nacional (South African Institute Of race Relations, 2018).

Jacob Zuma fue el cuarto presidente elegido democráticamente, pero culminó su mandato en medio de escándalos sexuales y con 800 procesos por corrupción, extorsión, lavado de dinero y fraude. Durante su mandato aumentó el desempleo, y para el 2018 había casi 10 millones de personas sin trabajo.

De modo que, pese a los grandes esfuerzos de los gobiernos afros, en un cuarto de siglo, el fin del apartheid no significó el fin de la exclusión de la población afrodescendiente.

Beethoven Herrera Valencia
Profesor de las universidades Nacional y Externado 
beethovenhv@gmail.com
Colaboró Vanessa Martinez

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