Beethoven Herrera Valencia

Banco Mundial: ¿Hillary, Summers o Brics?

El fracaso del mexicano Agustin Carstens ante la francesa Christine Lagarde por la jefatura del FMI mostró que seguimos prisioneros de los acuerdos geopolíticos establecidos tras la guerra.

Beethoven Herrera Valencia
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Beethoven Herrera Valencia
febrero 28 de 2012
2012-02-28 04:28 a.m.
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La salida del presidente del Banco Mundial Robert Zoellick, ha reabierto la discusión acerca del procedimiento de designación de los directivos de organismos multilaterales.

Aunque en el discurso del Estado de la Unión el presidente Obama anunció que su país es favorable a un proceso más abierto de selección de los directivos de las entidades internacionales, todo parece indicar que en este caso no veremos un cambio sustancial.

En la conferencia de Bretton Woods, realizada en julio de 1944, en New Hampshire, se acordó mantener a la cabeza del FMI a un europeo, y así llegaron los franceses De Larosière, Michel Camdessus y Dominique Strauss-Kahn, este último forzado a renunciar tras su detención por cargos de abuso sexual. También desempeñaron el cargo el español Rodrigo Rato y el alemán Horst Köhler, pero ambos renunciaron antes de cumplir sus mandatos, en tanto que Camdessus tuvo que retirarse, pocos meses después de ser elegido, tras producirse el colapso de Tailandia en 1997, país que había recibido generosos elogios de Camdessus por su manejo económico.

Se convino, asimismo, mantener al frente del Banco Mundial a un estadounidense, y así llegaron al cargo Barber Conable, James Wolfensohn y Robert Zoellick, quien había negociado el TLC con Colombia. Su antecesor, Paul Wolfowitz, llegó después de diseñar la invasión de Irak, apoyada en falsos argumentos de existencia de armas de destrucción masiva en ese país. Fue forzado a renunciar, al comprobarse que ascendió a su amante al tope salarial, sin concurso de méritos y la envió a trabajar en la Secretaría de Estado de su país, con cargo a los fondos que aportamos todos los países miembros.

No es bueno el balance de ese esquema de asignación de las máximas responsabilidades por reparto entre las potencias victoriosas en la Segunda Guerra Mundial, pues además de los problemas mencionados, no consulta las nuevas realidades mundiales. La designación de un funcionario chino en un cargo ejecutivo del FMI no es un cambio sustancial.

En EE. UU. se especula que Hillary Clinton podría reemplazar a Zoellick, pero si no se concreta se propone designar a Lawrence Summers, exsecretario del Tesoro bajo el Gobierno Clinton, y asesor de Obama, quien debió renunciar a la rectoría de Harvard tras afirmar que las mujeres estaban menos dotadas para la ciencia.

El ministro filipino de Economía ha manifestado el deseo de que los países emergentes, conocidos como Brics, tengan la posibilidad de desempeñar el cargo vacante, pero no han logrado en eventos similares anteriores proponer un candidato de consenso.

El fracaso del mexicano Agustin Carstens ante la francesa Christine Lagarde en la competencia por la jefatura del FMI mostró que seguimos prisioneros de los acuerdos geopolíticos establecidos tras la guerra.

BEETHOVEN HERRERA VALENCIA

PROFESOR DE LAS UNIVERSIDADES NACIONAL Y EXTERNADO

beethovenhv@yahoo.com

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