Beethoven Herrera Valencia

Yellen en la FED: inflación y desempleo

Beethoven Herrera Valencia
POR:
Beethoven Herrera Valencia
noviembre 16 de 2013
2013-11-16 11:12 p.m.
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La nominación de Janet Yellen a la presidencia de la FED implica la llegada, por primera vez, de una mujer, y vicepresidente, a dicho cargo.

Casada con el nobel Akerlof, estudió economía tras escuchar al nobel Tobin, quien propuso gravar los capitales especulativos, y la impresionó por su combinación de académico y servidor públicos.

Encabezó el Consejo de asesores de Clinton, profesora en Harvard, Londres y Berkeley, ha defendido el doble mandato de la FED establecido en la Ley de la Reserva Federal de 1977, que ordena maximizar el empleo y estabilizar los precios.

Al nominarla, Obama indicó que la comprensión de ese doble mandato fue uno de los criterios más importantes para seleccionarla.

Y en su respuesta ella afirmo: “el mandato de la Reserva Federal es servir a la totalidad de los estadounidense, y muchos siguen sin encontrar trabajo y les preocupa cómo van a pagar las cuentas”, y añadió que la FED tiene que garantizar que la inflación no socave los beneficios de una economía en crecimiento (El Tiempo 13 de noviembre).

Antes de que explotara la crisis hipotecaria, Yellen fue la única funcionaria en calificar el creciente mercado inmobiliario como burbuja, y predijo que llevaría a una recesión. Por ello, al nominarla, Obama la alabó por haber hecho sonar las alarmas.

En 1995, Yellen convenció a la FED de establecer una meta baja cómo inflación objetivo, y en 2012 propuso la meta del 2 por ciento, al tiempo que apoyaba el Plan de estímulos económicos de Bernanke, que ha comprado al Estado bonos por más de 3,6 billones de dólares.

A finales del 2012, Yellen respaldó la vinculación de las tasas de interés con variables económicas: mantener las tasas cerca de 0 hasta que el desempleo –actualmente en 7,2 por ciento– cayera hasta el 6,2 por ciento, siempre que la inflación no supere el 2,5 por ciento.

Esto generó conmoción ante la posibilidad de que suspender los estímulos afectara otras monedas, pero es previsible que Yellen mantenga esa política.

Frente a la ortodoxia monetarista, Yellen ha aceptado que la inflación supere el 2 por ciento, si se presenta alto desempleo, y ha afirmado desde 1995, que “una política inteligente y humana es permitir que ocasionalmente la inflación suba por encima de la meta”, en lo cual coincide con Krugman y Stiglitz.

Pero ha matizado diciendo: “cuando llegue el momento, ¿voy a apoyar un alza de la tasa de interés?, pueden apostar por ello. No quiero que la inflación se dispare”.

Yellen acompañó a Bernanke en la política de difusión pública de las discrepancias en la FED y ahora tendrá que evitar que ello transmita señales contradictorias, pero con ella, partidaria de las discusiones abiertas, es improbable que se regrese a la opacidad de la época de Greenspan.

Beethoven Herrera Valencia

Profesor de las Universidades Nacional y Externado

beethovenh@hotmail.com

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