Camilo Aldana Vargas
columnista

Los tiempos del cambio climático

Desde el acuerdo de París se ha venido dando en el mundo una gran efervescencia en la lucha contra el cambio climático.

Camilo Aldana Vargas
POR:
Camilo Aldana Vargas
noviembre 28 de 2018
2018-11-28 09:30 p.m.
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La posible insuficiencia de la meta de limitar el aumento de la temperatura del planeta a 2 grados centígrados para finales de siglo, en comparación con la de la época preindustrial y la expresión de voluntades de algunos países para intentar la más ambiciosa de 1,5 grados, llevó a que el Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático de las Naciones Unidas investigara los posibles impactos de la deseable nueva meta.

Algunos resultados de esa investigación, revelados en octubre pasado, son: con un aumento de 1,5 grados y no de 2, se podría evitar un océano ártico sin hielo en el verano y la pérdida total de los arrecifes de coral; la pérdida de especies de vertebrados y plantas se reduciría a la mitad y la de insectos a una tercera parte; la reducción de la pesca marina bajaría de 3’000. 000 a 1’500.000 toneladas en el mundo.

El panel afirma que la nueva meta requiere reducir las emisiones de CO2 de origen humano (no ya en un promedio del 26 por ciento, que era la meta del acuerdo de París), sino en 45 por ciento de aquí al año 2030, respecto al 2010, y que en el 2050 desaparezcan completamente, para lograrlo se necesitan transiciones rápidas y de gran alcance en uso de la tierra, energía, industria, edificios, transporte y ciudades. El documento del panel se publica solo dos meses antes de que se reúna en Polonia la convención marco de cambio climático de las Naciones Unidas, la COP 24.

Lo más probable es que la COP 24 no tome decisiones de la envergadura planteada por la nueva meta, con sus enormes y profundas implicaciones en la vida y en el devenir de todo el mundo. Tradicionalmente, las decisiones de estas conferencias son precedidas por años de reflexión, consulta y discusión. El informe del panel de expertos demuestra que estas dimensiones de tiempo ya no son apropiadas para enfrentar exitosamente las premuras y urgencias que plantea el cambio climático, acelerado por la masiva e inadecuada intervención humana sobre la naturaleza.

En contraste, desde el acuerdo de París se ha venido dando en el mundo una gran efervescencia en la lucha contra el cambio climático por los llamados actores no estatales. En este proceso se destacan, en los últimos dos años, las Cumbres Globales de Acción Climática, realizadas en París, Bonn, Bangkok, San Francisco y Nueva York. En estas reuniones, diversos actores han adoptado compromisos muy ambiciosos y de rápido cumplimiento, en materia de reducción de emisiones de CO2, desarrollo y uso de energías alternativas a los combustibles fósiles, avances hacia la utilización exclusiva de vehículos eléctricos en ciudades, aportes de recursos para objetivos climáticos, y muchas otras iniciativas.

En la reunión del próximo mes en Polonia sería de esperarse una nueva actitud y una renovada estrategia de acción para enfrentar oportunamente los, cada vez más, profundos y más apremiantes riesgos del cambio climático. En el mejor estilo de los actores no estatales, a través de sus frecuentes cumbres globales de acción climática y de otras iniciativas que están surgiendo en el mundo, la convención marco de cambio climático debería declararse en emergencia, cambiar sus tradicionales reuniones anuales por otras semestrales, e incluso trimestrales, para ir trazando, acordando e implementando simultáneamente, en tiempo real, las urgentes acciones requeridas para garantizar la supervivencia de la humanidad.

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