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Camilo Herrera Mora

Arranca la quejadera

Las campañas muestran las cosas malas que tenemos en el país como una generalidad.

Camilo Herrera Mora
POR:
Camilo Herrera Mora
enero 24 de 2022
2022-01-24 10:50 p. m.
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Continúan las campañas políticas y oímos que Colombia es el peor país del mundo. Que todo lo que se ha hecho está mal y que la única opción es cambiar todo y que llegue un salvador para sacarnos de este embrollo.

Las campañas se aprovechan de la ausencia del marketing de estado de largo plazo, para hacer marketing político de corto plazo, mostrando las cosas malas que tenemos como una generalidad, haciendo que algunos incautos no vean los beneficios que tienen, sino que los comprendan incluso como injusticias sociales. En el sector privado, cuando llega un nuevo directivo, lo normal es que continúe la obra del anterior, haciendo ajustes en el proceso y mejorando los resultados.

En la política en muchos países, parece necesario deshacer lo que hizo el anterior, porque la campaña se basa en una oposición agresiva al mandatario anterior, que comienza casi desde el primer día del mandato de ese gobernante, lo que hace que después de 4 años de decir que todo se hace mal, es simplemente imposible dar continuidad a la mayoría de los procesos.

Así, cada 4 años volvemos a empezar, retornando a la planeación, pese a haber ejecutado planes con buenos resultados, causando que el avance del país sea muy lento, porque pocas cosas logran mantenerse y mejorar; mayormente las hacen el sector privado, la sociedad civil y en las instituciones de largo plazo del país.

En la política en muchos países, parece necesario deshacer lo que hizo el anterior, porque la campaña se basa en una oposición agresiva al mandatario anterior

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Los recientes casos de Bogotá, Cali y Medellín, contrapuestos al de Barranquilla, dejan ver como un giro en camino del desarrollo de una ciudad puede echar al traste la calidad de vida millones de personas, por la terquedad de unos, que sienten que están por fuera del poder y que la única forma de obtenerlo y mantenerlo es destruir lo avanzado y volver a empezar, perdiendo tiempo, recursos, la esperanza y paciencia de las personas.

Se viene un semestre donde miles de candidatos dirán que el país es un desastre, que no mejora, que todo debe cambiar y que los culpables son la clase política tradicional que se ha robado el país y ha beneficiado a unos pocos, pese a que quienes lo dicen llevan más de 20 años en la política y han ostentado grandes cargos públicos, incluso elegidos democráticamente. Hablar mal del país es fácil, porque llevamos 7 años estancados en crecimiento, desarrollo y creación de empleo por grandes cambios globales, más la pandemia que aplastó a todos.

Reconocer lo bueno del país, como su sistema de salud, su cobertura en educación, las cajas de compensación, el proceso de paz, el rol del Icetex o el trabajo del Banco de la República es un pecado, porque parece que la única forma de obtener el poder es hablando mal de quien lo tiene y acabando con lo que se ha hecho. Esto sí que es la patria boba.

CAMILO HERRERA MORA
Fundador de Raddar

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