Camilo Herrera Mora
columnista

‘Depende’

Por años, hemos hecho el ejercicio de crear escenarios para que los empresarios puedan tomar las mejores decisiones de inversión.

Camilo Herrera Mora
POR:
Camilo Herrera Mora
noviembre 26 de 2018
2018-11-26 09:28 p.m.
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No es lógico. En julio se presenta el Presupuesto General de la Nación, después de octubre, la ley de financiamiento (reformas tributarias en el pasado), y en febrero del año siguiente el Plan de Desarrollo. Cosa ilógica, llevamos haciendo esta locura por más de 20 años.

Por años, hemos hecho el ejercicio de crear escenarios sobre cómo será el siguiente año, para que los empresarios puedan tomar las mejores decisiones de inversión, aprovechando las posibilidades de crecimiento. Cuando se sabe que es posible que el mercado crezca al 3 por ciento, las compañías se deben preparar para poder aprovechar ese momento, y esto requiere planeación, inversión y ejecución de proyectos para poder crecer lo suficiente y lograrlo.

Ya casi estamos en diciembre y no sabemos cómo saldrá la ley de financiamiento, ni mucho menos el Plan Nacional de Desarrollo, tampoco los resultados de las elecciones regionales, causando que nadie sepa cómo se va a comportar la economía colombiana en el 2019. Esto hace que nuestro trabajo sea cada vez más difícil e incierto, y después nos dicen que los economistas “estamos seis meses diciendo qué va a pasar, y los otros seis diciendo por qué no pasó”.

El cronograma de leyes económicas no tiene ningún sentido lógico frente al calendario, la cotidianidad de las personas y la planeación de las empresas, y por esto, siempre hay choques más grandes que lo que deben ser. “‘¿Qué va a pasar el otro año?”, preguntan, y casi todos respondemos lo mismo: “Depende”.

Una economía, con un IVA general del 18 al 80 por ciento de la canasta, es completamente diferente a una con un IVA del 19 al 40 por ciento de los bienes; y si bien este debate parece ya estar saldado, hay muchas cosas que todavía no son claras, porque no ha habido ni el primer debate de este proyecto de ley.

“¿Cuánto va a subir el salario mínimo?”, preguntan, y muchos respondemos: “algo como la inflación más un punto porcentual”, porque eso es lo que siempre ha pasado, pero nunca sabemos cuánto van a subir el resto de los salarios, ingresos, honorarios, arriendos y rentas, ya que no es claro como la ley de financiamiento o el plan de desarrollo los va a tocar, lo cual deja muchos escenarios posibles y una enorme incertidumbre.

Es momento de que pensemos en hacer las cosas al revés: que se debata el Plan de Desarrollo, después la ley de financiamiento y sobre eso la de presupuesto (como casi va a pasar en el 2019), asegurando así los proyectos, las fuentes y los usos; y no, pensar en los usos, las fuentes y después los proyectos.

Desde ya, el 2019 es el año del ‘ni idea qué va a pasar’, porque solo sabremos en los últimos días de diciembre cómo quedará el financiamiento del Estado, que buscará en el plan meter cosas que falten, a la vez que comienzan los impactos de las nuevas normas tributarias, con su consabida incertidumbre y especulación. Es muy difícil entender y poner en práctica normas nuevas tan importantes en menos de dos semanas.

Repensemos esto pronto, o seguiremos definiendo en qué nos vamos a gastar la plata, como una carta al Niño Dios, que no tenemos como pagarla y terminamos pagándola todos.

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