Camilo Herrera Mora
columnista

El Censo 2018, la institución económica del año pasado

El freno a la natalidad y la fecundidad, algún día serán reconocidos como la lucha contra la pobreza y la mayor desigualdad de la historia.

Camilo Herrera Mora
POR:
Camilo Herrera Mora
enero 09 de 2019
2019-01-09 08:23 p.m.
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Son muchas las instituciones económicas que tiene el país; están las formales como el Banco de la República, el Ministerio de Hacienda, Planeación Nacional, el Dane, entre otras; en las normativas fácilmente se reconocen el libre mercado, el tipo de cambio variable, los impuestos por nivel gubernamental, entre otros; tristemente sabemos de la informalidad, la corrupción, el contrabando y otras instituciones negativas intangibles que son parte de nuestra economía. Más, una de las más importantes de todas y que este año nos cambió todo, es el censo.

El PIB creció más que en 2017, la inflación está en el rango meta, el desempleo aumentó un poco, la industria volvió a crecer, el comercio formal da signos de recuperación y las exportaciones tuvieron un comportamiento positivo y tuvimos una devaluación importante, pero nada nos impactó ni nos va a afectar tanto como el dato de población que arrojó el censo.

Saber que en el país somos menos personas de las que pensábamos, es un golpe de realidad que no esperábamos. Esto cambia todo lo pensábamos del país: la gente tiene un ingreso más grande de que estimábamos, la penetración de muchas categorías de consumo es más alta y esto hace que todos los negocios puedan entender muchas de las cosas que están pasando (sin contar, todo lo que cambia a la industria de investigación de mercados y análisis económico), y que mucha inversión social que veníamos haciendo, tiene que ser corregida, porque ha sido ineficiente y seguramente ha permitido mucha corrupción y peculados.

La valentía del Dane y del director del censo de dar el dato, a sabiendas que todo el mundo lo iba a criticar y que tendría enormes repercusiones políticas, en cuanto a curules en el Congreso y transferencias del gobierno nacional a los territorios, es enorme.

¿Qué el censo puede estar mal?, quizás. Puede que el censo de 2005 estuviese sobre-estimado, que al usar las proyecciones de un dato de hace 13 años todos nos hayamos equivocado, que algunas personas no se hayan dejado censar, que muchos colombianos están por fuera del país, e incluso, que la forma de hacer el censo afecto el resultado; todo esto puede ser verdad, pero no cambia el hecho que hoy vivimos en Colombia menos personas que las que pensábamos.

Saber que en los hogares, lo normal que hayan dos personas y no tres, que el 18% de la gente vive sola y que en Medellín y Bogotá la gente vive más en apartamentos que en casa, redefine muchas cosas, y nos muestra y demuestra que el país no solo ha cambiado sino que ha mejorado de manera significativa en estos 13 años.

El freno de la natalidad y la fecundidad, algún día serán reconocidos como la lucha contra la pobreza y la desigualdad más grande de la historia, liderada por una enorme cantidad de anónimos funcionarios, que hicieron mucho más que todas las inversiones sociales de la última década, desde que comenzaron a decir “sin condón, ni pio”.

Es curioso cómo nos ofendemos por decir que somos menos, y no nos alegramos por comprender que estamos mejor de lo que pensábamos y que podemos mejorar más de lo que imaginábamos. Por eso el censo 2018, es a mi parecer la institución económica de 2018.

Nota al pie: que 2019 sea un año con-sumo éxito para todos.

Camilo Herrera
Presidente, junta directiva de Raddar
camiloherrera@raddar.net

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