Camilo Herrera Mora
Columnista

El tigre dormido 

Bogotá puede cambiar su situación con procesos impactantes de corto plazo que cambien la estética, el ánimo y el tráfico. 

Camilo Herrera Mora
POR:
Camilo Herrera Mora
septiembre 16 de 2019
2019-09-16 09:47 p.m.
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Dicen que la mitad ama al tigre y la otra lo odia, y que todos lo miran con cuidado cuando duerme, porque saben que cuando despierte, tendrá hambre.

Así le pasa a Bogotá, que es una ciudad que muchos aman y quieren venir a vivir en ella, y algunos que están acá, no hacen sino hablar mal de ella, pero todos saben que esta quieta, esperando el estímulo para despertar.

Bogotá es cerca del 17% de la población, el 25% del PIB, el 36% del gasto de los hogares y más del 50% del recaudo de impuestos nacional, lo que deja ver que no sólo es el mercado más grande del país, sino que si se frena o duerme, pone en aprietos a muchos, y quizá eso es lo que ha pasado.

La confianza del consumidor en la ciudad es la más baja de las cinco ciudades medidas por Fedesarrollo, al igual que la sensación negativa sobre como va la ciudad según Invamer y el gasto de los hogares ya lleva ocho meses creciendo por debajo del promedio nacional, síntomas que dejan ver que el estado anímico de las personas que viven en la ciudad es negativo, y esto puede tener muchos orígenes, como el freno de la inversión pública en la ciudad por muchos años, causando que la gente no vea resultados de infraestructura en la ciudad, particularmente en transporte.

El freno en el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), Transmilenio por la séptima y el actual debate sobre el metro, no solo es un gran freno a las inversiones en la ciudad y sus enormes consecuencias económicas, sino que han causado que el bogotano sienta que no le cumplen nada y eso haga que sus expectativas sean negativas.

Día a día las personas que viven en la ciudad, ven como el problema de transporte masivo es una necesidad enorme que no hemos sido capaces de destrabar en más de 20 años y cada año que pasa hay más personas, carros, motos, buses, taxis, uber, rappi, patinetas, bicicletas y peatones cambiando el escenario.

La ciudad es un ente vivo, que para muchos es el gran invento de la modernidad, porque ha permitido que la cercanía, sirva como economía de escala para cubrir más población con servicios sociales, teniendo como sistema sanguíneo al acueducto y al transporte como el nervioso, y si este se afecta, la ciudad entra en una situación de emociones muy sensibles.

La capital del país puede cambiar su situación con procesos impactantes de corto plazo que cambian la estética, el ánimo y el mismo tráfico como lo es pintar las líneas de las calles y las carreteras, permitiendo que la ciudad se vea más bella, la gente tenga una mejor guía para manejar y las vías se vean mejor.

Se trata de un pequeño maquillaje, que como siempre, no solo cubre algunos defectos, sino que resalta atributos y genera reacciones, y sin duda, todo tigre, necesita de sus rayas, que se han borrado con los años.

Cuando el tigre despierte, al sentir las obras que se hacen sobre él, veremos cómo corre a comer con ansias, beneficiándonos a todos, pero si no siente nada, no esperemos que despierte.

Camilo Herrera Mora
Presidente, junta directiva de Raddar.
camiloherrera@raddar.net

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