Camilo Herrera Mora

Formalizándonos

Camilo Herrera Mora
POR:
Camilo Herrera Mora
abril 22 de 2014
2014-04-22 12:37 a.m.
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A nadie le gusta pagar impuestos (y quizá por eso se llaman así).

Se dice que el esquema es injusto, porque los ‘ricos’ deberían pagar más; o porque el dinero se lo roban, dando una excusa para no cumplir con el deber de pagar impuestos y hacerlo en el marco de la ley.

Hacer las cosas dentro de las normas nos limita, como es el caso del pago de la seguridad social, en el cual estas retenciones son odiosas para muchos y negativas para otros, porque demuestran que ya no son necesariamente objetos de subsidio; revelando que el mercado laboral se mueve entre incentivos y las trampas de pobreza.

Uno de los grandes cambios que está teniendo el país es la formalización, tanto en el empleo como en el sector empresarial, ya que se ha logrado encontrar dónde presionar correctamente.

Buen ejemplo de esto es lo que está ocurriendo con la Ley 1430, que le dice a las compañías que los pagos en efectivo no serán deducibles de impuestos, poniendo a diversos sectores, –en particular al comercio– a buscar la forma de cumplir con esto: el tendero deberá pagarle a las empresas de los productos que vende por medio de transferencias financieras, lo que cambia muchas cosas.

El tendero, sin saber –o quizá sabiendo y autoexcusándose– es un evasor de impuestos, ya que cuando compra un chocoramo por 400 pesos para venderlo por 500 pesos, no solo está aumentado el costo, sino el IVA del producto, que pasa de 55 pesos que le paga a Ramo y que Ramo declara a la Dian, a 69 pesos, de los cuales puede deducir los 55 pesos pagados, y debería pagar 14 pesos por concepto de IVA a la Dian, pero no lo hace. Por esto teme declarar sus ventas, porque sabe que las cosas pueden cambiar.

Según el Dane, el consumo de hogares fue de 431 billones de pesos en el 2013, y cerca de 138 fueron en bienes no durables, de los cuales solo vendieron 16 billones de pesos en los grandes almacenes, dejando 122 billones de pesos en otros formatos.

Supongamos que la mitad cae en el problema mencionado, y que al estimar una tasa media de IVA de 4 por ciento, los compradores pagan un IVA cercano a los 2,3 billones de pesos, que el tendero no declara ni paga (obviamente, estas cifras deben ser más afinadas, pero dejan ver la magnitud de la situación).

El nuevo esquema causará menores costos de transacción para el tendero y las empresas, lo que puede significar mejores precios al comprador final, con el beneficio de reducir el manejo de efectivo en la tienda y declarar con veracidad que vendió, aportando información al sistema y, sobretodo, reduciendo el margen de extorsión al comerciante, que es víctima de una modalidad oculta de criminalidad que ha cooptado el ingreso de los comerciantes en muchas zonas del país.

No será fácil de implementar, pero es necesario. Formalizarnos a la fuerza ha sido el único camino que han encontrado las autoridades para lograr una transformación cultural, que nos permita hacer un país en el marco de la ley, y no en los vericuetos de la creatividad ilegal, que al final, nos roba a todos.

Sin duda, la evasión en Colombia es más grande que la corrupción.

Camilo Herrera M

Catedrático

gevargas@gmail.com

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