Camilo Herrera Mora
Columnista

No aprendimos

Hoy, más que empleos y vacunas, debemos comprender que si no hacemos tres cosas simples, podemos matar a alguien que queremos. 

Camilo Herrera Mora
POR:
Camilo Herrera Mora
octubre 26 de 2020
2020-10-26 09:41 p. m.
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Aunque suene en contra de mucho de lo dicho, en este instante no estamos en un momento de ciencias médicas o económicas, sino de las ciencias conductuales.

El golpe económico se generó en los aislamientos, como respuesta al contagio y para dar tiempo a los sistemas de salud de aprender y prepararse, causando lo que he entendido como un choque de “No Demanda”, ya que esta se quedó en sus casas por varios meses, afectando el comercio y la producción, generando una caída inicial muy fuerte del empleo en muchos países; seguido de un proceso de aperturas, con recuperación de algunos de los empleos perdidos y la reactivación de muchos de los sectores, dejando el cierre de muchas empresas y muchos puestos de trabajo desaparecidos, dando comienzo al verdadero choque de Demanda.

El contagio fue incontenible. Más de 43 millones de personas en el mundo se han enfermado, y en Colombia ya pasamos el millón de pacientes, que es más que la población que hay en Cartagena. Afortunadamente, la mortalidad ha bajado, al igual la presión en las UCI, salvo casos particulares.

La vacuna no sería masiva antes de 2022 y tenemos que tomar decisiones y acciones. Hemos visto que la estructura del gasto, la producción, el empleo, la informalidad y la forma de comprar, tuvo un cambio temporal, que ya es casi igual que el de hace 12 meses, dejando ver que el “gran boom” que se esperaba de las compras digitales no será tal y, que la informalidad, esta liderando el proceso de ajuste de los hogares, ante la caída en el empleo.

Hay que recuperar la demanda, la producción y el empleo, en adición a fortalecer aún más los sistemas de salud, pero nada de eso nos asegura que esta enfermedad no vaya a continuar causando muertos en el mundo entero, ni van a permitir que los niños vuelvan al colegio, a ser niños. Hasta donde sabemos, el distanciamiento social, el uso de tapabocas y el lavado constante de manos, son los únicos mecanismos que conocemos que nos pueden ayudar a reducir el riesgo de contagiarnos, sabiendo que no vamos a acabar nunca con la enfermedad.

Por esto, es que son las ciencias del comportamiento, las que se deben poner al servicio de las políticas públicas y privadas, para que la gente cumpla con estas simples cosas: mantener distancia, usar una prenda adicional y mantener las manos limpias. Kahneman, Ariel y Gilbert, han mostrado como podemos hacer que las personas modifiquen su comportamiento con los estímulos correctos. Ya muchos saben gracias a las aerolíneas, que “Usted se pone primero su máscara y después se las pone a sus seres queridos”, aunque suena contrario a lo que una madre haría, ellas ya saben que es la decisión correcta, por estrategia y ejemplo al niño.

Para salvarnos de la enfermedad y recuperar la economía, debemos cambiar de conductas, en cosas muy sencillas, lo que lo hace aún más difícil; hoy más que empleos y vacunas, debemos comprender que si no hacemos tres cosas simples, podemos matar a alguien que queremos, y la verdad es que en seis meses, no lo entendimos. El reto es enorme.

Camilo Herrera Mora
Presidente, junta directiva de Raddar
camiloherrera@raddar.net​

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