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Camilo Herrera Mora

Sísifos

Como empresarios, nos aferramos a un pasado glorioso, lleno de admiración y logros, haciendo el mismo producto cada día, esperando la misma respuesta.

Camilo Herrera Mora
POR:
Camilo Herrera Mora
agosto 29 de 2022
2022-08-29 10:24 p. m.
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Como empresarios soñamos con grandes cosas, como un producto que pueda solucionar las necesidades de la gente; cuando lo logramos, pensamos que hemos llegado la meta y no comprendemos que quedamos condenados a ella: todos los días, debemos volver a hacer el mismo producto, para satisfacer la misma necesidad. Somos como Sísifo, que cada día que subimos la roca hasta la cima de la montaña, lo vemos como un logro, más sabemos que mañana volveremos a hacer lo mismo.

Tras de esto hay dos situaciones que no vemos: que el consumidor también está atrapado, en la necesidad de ese producto y cada día se aburre o acostumbra más a él; y ambos, empresario y consumidor, caen en el letargo de lo cotidiano, lo necesario y lo esperado, clamando por algo que cambiara su vida, la renovara y le diera una nueva emoción… y cuando llega el momento, cuando las cosas cambian o están por cambiar, las llamamos ‘crisis’ y les tememos.

Pedimos por el cambio, más no comprendemos que esto implica no hacer lo mismo cada día o solucionar nuestra necesidad de la misma manera; por esto, debemos no sólo debemos prepararnos para las crisis en caso que estas lleguen, sino que debemos ser generadores continuos de crisis, para que la empresa cada día mejore su producto, logrando que el empresario continúe emocionado y consumidor sorprendido, de cómo su necesidad, cada día se satisface de una mejor manera, mejorando continuamente las expectativas.

El cambio comúnmente es continuo y sutil, parecido a nuestra edad, que aumenta día a día y sólo la celebramos (o sufrimos) una vez al año; igualmente, nuestras necesidades cambian de manera imperceptible y pensamos que son las mismas, quizá porque nos cuesta aceptar que envejecemos y nos queremos atar a las necesidades del pasado y las soluciones de ese entonces.

Igual hacemos como empresarios, nos aferramos a un pasado glorioso, lleno de admiración y logros, haciendo el mismo producto cada día, esperando la misma respuesta, la misma alegría, negándonos la verdad inevitable: el producto es el mismo, pero el mundo y los consumidores no; quizá sólo han cambiado un poco, muy poco, pero ya no son los mismos.

Cuando comprendemos eso y somos capaces de cambiar las vanidades del pasado por la humildad hoy, podemos mejorar nuestro producto un poco más, para devolverle la emoción a la vida, a la empresa, al comercio, al tiempo, al consumidor, logrando confundir a la sorpresa y la rutina, con una solución mejor, que entiende que todos cambiamos y que necesitamos y merecemos hacerlo.

Podemos caer en el letargo del hábito con muchas cosas por la costumbre, la rutina y la inevitabilidad, como ir siempre a la misma cama en la noche: es por eso que, por ejemplo, los hoteles nos esperan, para que de vez en cuando, sintamos que dormir puede ser una nueva experiencia.

Camilo Herrera Mora
Fundador de Raddar

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