Camilo Herrera Mora
opinión

Somos el Producto Interno, ¡Bruto!

El PIB es la suma del valor que le agrega el mercadeo en cada proceso de la producción, es decir, el PIB es casi la suma del mercadeo que hacemos. 

Camilo Herrera Mora
POR:
Camilo Herrera Mora
noviembre 26 de 2018
2018-11-26 12:17 p.m.
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¿El mercadeo es economía?, permítame querido lector, explicar un poco la teoría para poderle mostrar como el mercadeo es quien define la economía y no al revés; más allá de ser una bella ciencia social, la gente comúnmente asocia la economía con el PIB. El Producto Interno Bruto, como su nombre lo indica o quiere indicar, es el valor de la producción interna de un país antes de impuestos; es decir, cuánto vale todo lo que producimos. 

(Ligera sorpresa alcista en PIB del tercer trimestre). 

Para calcular el PIB se suman todos los valores de lo que se produce en el país, teniendo mucho cuidado de no contar sino una vez cada cosa; “¿cómo así?”, dirá un atento lector, y la pregunta es muy válida, porque cuando se hace un pan, no se pueden contar el trigo, tres tristes veces: como producción de trigo, como parte de la harina y como parte del pan. Es por esto, que lo que se cuenta, siempre tiene el cuidado de contar las cosas sola una vez.

Si usted siembra trigo, tiene unos costos de sembrado, semillas, abonos, recolección y distribución, a lo que sumamos la utilidad que merecemos por crearle más valor a la tierra y sus procesos, más aún si nuestra empresa tiene algún diferencial especial para que el trigo sea mejor; este trigo lo toma un molino, y lo convierte en harina, asumiendo costos de capital, empleados, máquinas, cocción, empaquetamiento, distribución y publicidad, porque al ser un producto final, debe tener una inversión en darlo a conocer, en adición a la utilidad que se gana por transformar un producto básico, en uno consumible y transformable, con los diferenciales propios de esa empresa, como adiciones en vitaminas y hierro; el panadero, bien sea industrial o de barrio, suma esta harina al huevo, la leche, el queso, la levadura y hasta el chocolate, logrando un producto, porque el que cobramos más, al llenarlo de sabor y tradición; así, un kilo de trigo que en el mercado vale $716 pesos, se transforma en $3.600 por kilo de harina , hasta llegar a los $2.900 de un kilo de pan, demostrándonos que ese trigo que se sembró en Nariño, llega a nuestras mesas con un precio de más de 20 veces, porque con un kilo de trigo, se pueden hacer mucho más que un kilo de pan.

(Bogotá duplicó su PIB en los últimos 20 años). 


“¿Para que esta clase de teoría tan aburrida?”, dirá ese lector, y la respuesta es la clave de todo: porque la producción hace que un producto básico como el trigo se convierta en un delicioso pan, después de pasar por muchos procesos, donde le agregamos valor al producto continuamente, y de una u otra manera, la suma del precio del producto básico, más todos los valores agregados, es lo que llamamos Producto Interno; en palabras más sencillas, el PIB es la suma de las utilidades de las empresas o la suma del valor que se agrega, y es aquí donde debemos comprender, que eso se puede leer de otra manera: el PIB es la suma del valor que le agrega el mercadeo en cada proceso de la producción, es decir, el PIB es casi la suma del mercadeo que hacemos: Somos el Producto Interno, ¡Bruto!

Eso por esto, que en los últimos años el PIB anda despacio; no porque no produzcamos más, sino porque cada vez aportamos menos valor, y así, se evidencia la triste realidad: cada vez el mercadeo aporta menos valor a la economía, no solo porque no agrega más valor, sino porque cada vez tiene menos márgenes y utilidades, poniendo en riesgo la continuidad de muchas empresas, empleos, tiendas y marcas.

Las guerras de promociones y descuentos, las imitaciones importadas y la incapacidad de aportar más contenido, tienen a la producción generando menos valor, por lo tanto menos sueldos, lo que significa menos ingresos a los hogares y al gobierno, al punto que la gente compra menos cosas y esto se pone complicado.

“Entonces, ¿cuánto debe crecer la economía?”, preguntará otro lector, y esto nos lleva realmente a tres grandes temas. (1) Una economía como mínimo debe crecer lo mismo que crezca su población, o de lo contrario, esto significa que se produce cada vez menos por persona. (2) Así, pues que debemos crece por encima de eso, porque la penetración de los productos no es universal; lo que significa que si bien en casi el 100% de los hogares hay pan, en solo el 14% hay carros, lo que hace que las posibilidades de crecimiento de muchas industrias aún sean grandes, que en otras crecer sea muy difícil, porque como ya todos tienen el producto, es necesario crear un producto mejor, que satisfaga más y mejor las necesidades de la gente. (3)La gran duda no cuanto crecer, sino como crecemos. Cuando alguien nace, se sabe que va a crecer, y esto se logra con alimentos y nutrición, pero en las economía no es tan simple, porque los recursos no están disponibles fácilmente para todos, y es entonces donde usamos la deuda como fuente de crecimiento, como lo hacen las personas, las empresas y los países: sacrificamos ingreso futuro, para gastarlo en el presente, bajo la idea que nuestro ingreso crecerá y podremos pagar esa deuda sin mayores problemas.

Crecimiento del PIB = Más Gente + Más Penetración de los Productos + Crédito

Así, la población, el crecimiento de las categorías y el crédito terminan siendo unos de los grandes motores del crecimiento de las economías; “¿entonces por qué crecemos lento?”, porque la población crece menos, los productos tienen altas penetraciones y por lo tanto nuestros ingresos futuros no son tantos como para que nos den más créditos.

“Entonces, ¿Qué podemos hacer?”, pregunta que tiene dos respuestas al mismo tiempo. (1) Aprender a crecer poco; esto nos tiene que poner a pensar mucho, porque sabemos que en poco tiempo, la población va a crecer menos y que vamos a vender menos cosas, lo que hace que debamos pasar de vender unidades a vender más valor. (2) Debemos aumentar el mercado; el crecimiento de todo producto o economía está en función de tres cosas: (A) Crecimiento orgánico del mercado, es decir, el crecimiento de la población con el producto; (B) Aumentar el “MarketShare”, es decir, aumentar la participación dentro del mercado, lo que significa quitarle mercado a la competencia; (C) Nuevos mercados, que pueden ser nuevas poblaciones, nuevos segmentos, otros países, o bien, innovar en productos para crear nuevos mercados que aún no existan, como pasar de vender pan blanco a vender pan con chocolate.

Crecimiento de las Ventas = Mas Gente + Más participación en el mismo mercado + Cosas Nuevas

Todo lo dicho, permite mostrar que es el trabajo del empresario día a día el que hace que la economía crezca, se desarrolle y mejore mejores condiciones de vida; pasar de pan blanco a pan con chocolate, no parece un enorme desarrollo y muchos pueden decir que es peor, desde el punto de vista de nutrición. Más, si lo pensamos en medicamentos, hoy tenemos mejores cosas que hace 5 años, y si lo revisamos en ropa, comida, carros o tecnología, se hace evidente que mejoran continuamente gracias a las empresas y sus marcas.

(‘Industrias culturales le aportan más al PIB del país que el café’). 


Es por esto que Corea crece bien, porque innova continuamente en tecnologías y nuevos productos, o Estados Unidos, que le vende cada vez más cosas a más países, e incluso Arabia Saudita, que le vende más petróleo a los países que necesitan producir más, pasando de usar el petróleo para energía y llevarlo a la industria del plástico, el aseo, los empaques y hasta la robótica.

Debemos comprender que el PIB no existe, que es la suma de muchas cosas y que no podemos caer el error que pensar que “si el PIB crece poco, no hay nada que hacer”, porque si eso pasa, es porque estamos haciendo poco y no hemos podido encontrar la respuesta a como como crecer más. El taño del PIB es la suma de las acciones de los empresarios, no la decisión del gobierno sobre cuanto podemos crecer.
Cada empresario quiere que su empresa crezca, la población aún crece y la gente aún no tiene el producto perfecto en sus manos, que satisfaga plenamente su necesidad, porque hemos podido crear cosas lo “suficientemente” buenas, pero no lo “necesariamente” requeridas, y es aquí donde estás las oportunidades de crecimiento. Un pan, es un buen pan, pero siempre se puede hacer uno mejor, que quizá no es para el gusto de todos, y por eso tenemos que hacer cada vez más tipos de pan. Ese es el juego.

La economía es una ciencia social que estudia como los empresarios hacen que los pocos recursos que hay, se multipliquen para beneficiar a más personas y cada vez mejor; en otras palabras, la economía estudia como los empresarios toman un poco de trigo y lo vuelven en panes de muchos sabores para que todo el mundo esté más feliz.

Entonces, el mercadeo, es la ciencia que estudia cómo hacer feliz a la gente, comprendiendo que quiere, y haciendo el producto que se necesita.

Lo que hace que sea el mercadeo el que hace crecer la economía, y por eso los marketeros le pedimos a los economistas que nos ayuden a que el mercado funcione cada día mejor, con tasas de interés que permitan que las empresas consigan créditos para mejorar las cosas y que las personas puedan tener crédito para comprarlas; claro, hay que pensar en los impuestos, para pagar todos los bienes públicos como seguridad, justicia, salud, educación, gobierno, infraestructura y demás, que sin eso, no podemos hacer negocios.

Toda esa reflexión busca abrir los ojos, a que en este caso, es muy claro que no es primero el huevo que la gallina, sino que tenemos que hacer crecer el pollito a gallina y que cada vez sea mejor.

Camilo Herrera Mora

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