close
close
Carlos Enrique Cavelier

Conmiseración

Ser conmiserado implica apoyo en lo personal pero no se diga en el apoyo al diseño e implementación de políticas públicas. 

Carlos Enrique Cavelier
Coordinador de sueños de Alquería
POR:
Carlos Enrique Cavelier
mayo 03 de 2022
2022-05-03 07:30 p. m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2021/08/12/61154ee86e59a.png

Si nos quedó una primera impresión mental de la pandemia fue la angustia que sentimos muchos días de marzo/abril de 2020. A pesar de haber vivido miles de años en la incertidumbre de la inseguridad de la comida, del clima, o del enemigo sorpresivo, la mente humana y la sociedad en general se acostumbraron en los últimos 70 años al tranquilo devenir sin guerras enormes y pandemias a pesar de desastres naturales ocasionales aquí y allá.

Fue una angustia que se extendía desde el no entendimiento de la naturaleza del Covid y sus repercusiones hasta la incertidumbre del impacto de cerrar la economía y el futuro de si íbamos a encontrar comida o si estarían ahí nuestros trabajos.

Solo hasta que la primera ola empezó a descender y aparecieron las vacunas iniciamos el entendimiento de una nueva realidad con algo de luz hacia el futuro: la lenta recuperación de la economía y la evaluación de los desastrosos efectos de esta pandemia.

En primer lugar los trapos rojos en las ventanas de los hogares que denotaban falta de comida, al tiempo del penoso aumento del desempleo y cierre de empresas, la caída económica y el aumento literal y generalizado del hambre.

Su impacto político se ha sentido en nuestra esquina del mundo desde Chile, Perú o Brasil hasta Estados Unidos donde la gente juzgó duramente a sus gobiernos por el manejo de la epidemia.

Pero indudablemente la mayor conmoción fue por el sufrimiento de las personas por el hambre, el desempleo y el desaliento causados por la enfermedad y la muerte de familiares y amigos. En términos humanos pero igualmente de política, solo la conmiseración, el dolor por el sufrimiento del resto de las personas, es un elemento central del comportamiento humano moderno y democrático.

Las personas que puedan demostrar esa conmiseración y no solamente hablar de ella serán los líderes que la sociedad tenga en cuenta.

La conmiseración debe ser primero con las personas empezando por las más desfavorecidas por el desempleo y ahora la inflación. Ser conmiserado implica apoyo en lo personal pero no se diga en el apoyo al diseño e implementación de políticas públicas: sí, desde el sector privado, en apoyo al Estado con nuestras capacidades gerenciales.

Llegó el momento de generar empleo por generar empleo así sea en condiciones de impacto, es decir, en proyectos con rentabilidades inferiores a las esperadas por la empresa. Es el momento de entender la nutrición de las comunidades donde operamos, medirla y apoyar a los alcaldes a implementar medidas de emergencia. Tenemos que saber que la educación para el trabajo para los ‘ninis’ es un problema fundamental a resolver.

Debemos crear y fortalecer decenas de miles de micro empresas para las personas más necesitadas -Colombia ha sido siempre un país de emprendedores llenos de perrenque. Ya no es la milla extra, son tres millas extras-.

Vuelve a la mesa la famosa frase de Manuel Carvajal Sinisterra, con la que se inicia la filantropía en Colombia: “no puede haber una empresa exitosa en una comunidad enferma”.

Carlos Enrique Cavelier
carlosenriquecavelier@gmail.com

Destacados

  • OPINIÓN
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • TENDENCIAS

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes