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Carlos Enrique Cavelier

Las empresas y el COP26

Compañías como Microsoft e IKEA quieren no solo ser neutras sino ir más allá, devolviendo el impacto negativo de sus actividades históricas.

Carlos Enrique Cavelier
Coordinador de sueños de Alquería
POR:
Carlos Enrique Cavelier
noviembre 03 de 2021
2021-11-03 12:18 a. m.
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La revolución industrial se inicia ‘formalmente’ con la máquina de vapor de Watts en 1776; este aparato define la revolución misma: es una mezcla de energía y tecnología, donde la primera juega un rol extraordinario reemplazando la pobre fuerza de la tracción animal, los molinos de viento o de agua del medioevo.

Hoy en la 4a revolución industrial seguimos manteniendo la necesidad de energía y tecnología, con un muchísimo mayor peso en esta última claro está. Pero son las empresas y las familias las que en últimas usan por la inercia del modelo la mayor cantidad de energía, hasta hoy producida de sobre manera por los combustibles fósiles.

Hace unos años se da inicio a la transición energética para descarbonizar la producción y la vida en general. Hasta ahora nada nuevo.

Pero por ello empiezan a aparecer elementos muy positivos en el panorama: el gran salto de los costos de la energía solar ante las previsiones de hace 10 años: 87% menor y ya casi comparable al carbono! El empuje de algunos países entre otros como Francia al hidrógeno verde es igualmente destacable. Nuestra misma posición en Colombia con el 70% de la energía generación hidráulica es de subrayar.

Pero y a todas estas, ¿qué rol juegan las compañías en Glasgow en el COP26 estos días?

Lo crítico que se inicia ya hace varios años es la consciencia en cada compañía del mejor uso de materias primas desde el agua de sobremanera la energía, y ahora un esfuerzo para ponerse metas de CO2 neutro y más allá: el net positive. Muchas empresas nos hemos puesto metas muy superiores a las de los países para estar en CO2+ inclusive 25 años antes del 2050.

Claro hay que diferenciar entre los esfuerzos reales y la compra de bonos de carbono, aunque estos tengan sentido. El impacto real estará en la descarbonización verdadera.

El extraordinario valor asignado por los mercados a compañías como Tesla o Beyond Meat es una señal de la opinión pública de sus preferencias por compañías que descarbonicen su producción. La aparición de legislación como en Nueva Zelandia para que los bancos descarbonicen sus créditos es otra: Bancolombia ha sido pionero en Colombia y ya ha colocado créditos a menores tasas a compañías con planes de sostenibilidad ambiental y social. Ya hemos mencionado aquí la importancia de los fondos de capital en sus decisiones de inversión sostenible.

Compañías como Microsoft e IKEA quieren no solo ser neutras sino ir más allá, devolviendo el impacto negativo de sus actividades durante toda su historia. Ya en el 2014 Apple había declarado sus objetivos ambientales y ante críticas de sus inversionistas, Tim Cook les pidió que vendieran entonces sus acciones: desde entonces han subido 500%. Se trata de meter al balance costos mayores en contra de las utilidades pero a favor del planeta -recordemos a Drucker. Es el Capital (ismo) Consciente. Y será aún más consciente si empujamos para lograr un máximo de 1,5 grados en el 2050.

CARLOS ENRIQUE CAVELIER
carlosenriquecavelier@gmail.com

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