Carlos Gustavo Álvarez
columnista

Colombianos: ¿buenos trabajadores?

El país está notablemente rezagado respecto a las principales economías del mundo y al promedio de América Latina, donde ocupa las últimas posiciones.

Carlos Gustavo Álvarez
POR:
Carlos Gustavo Álvarez
septiembre 19 de 2019
2019-09-19 09:49 p.m.
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“Una de las cosas que enfrentamos en la cultura latina es que somos muy dispersos… Llegamos tarde al trabajo, y nos comenzamos a despertar en el sitio de labores; a las 12, cuando ya nos animamos, hay que parar a almorzar; luego nos da sueño, tipo 3 de la tarde le metemos la ficha y a las 5 nos vamos, porque nos esperan dos horas de trancón”. Descripción del conferencista colombo-japonés Yokoi Kenji, al finalizar una charla organizada por Coomeva en la Universidad de La Salle en Bogotá, y que Portafolio arropó bajo el título: “Las empresas latinas parecen jardines infantiles”.

¿Por qué? Kenji asegura, por ejemplo, que, “aunque no damos resultados como trabajadores y menos como entidad, si tenemos voz para quejarnos de los padecimientos”. No sabemos diferenciar cuando estamos en modo trabajo y en modo amistad. Asunto fundamentalmente cultural, que Yokoi compara con la idiosincrasia del trabajador japonés. Que “no para a saludar en los pasillos, no habla un poquito en el baño, no se distrae porque si está trabajando, trabaja. Por eso a las 5 de la tarde, ya logró lo planeado y se va”.

En el mundo globalizado, de innumerables compras de empresas y de creciente inversión extranjera, ese es uno de los grandes problemas: la integración de formas de ser locales en el entorno de una nueva y común cultura empresarial. Pasó entre chinos y norteamericanos. Netflix viene presentando el especial “American Factory”, que trata de la inversión que hace la compañía china Fuyao en una planta abandonada de General Motors, en un suburbio de Dayton, Ohio. Carros por vidrios.

El choque cultural es inevitable. Los chinos piensan que sus compañeros de trabajo gringos charlan mucho, trabajan despacio, solo les interesa la plata y descansan bastante. No pasa así en China, donde el trabajo es una consagración ritual y se vive para honrarla. Nada más. Los trabajadores norteamericanos desconfían de los protocolos de seguridad de los chinos y resienten que prácticamente vivan en la planta. Unos y otros, disculpen ustedes, se verán sustituidos por las máquinas, que no ponen esos problemas.

¿Qué cultura extranjera ha llegado a tu empresa? ¿Cómo se han adaptado foráneos y nacionales a esa convivencia obligada, en la que es preciso conciliar más que formas de ser, maneras de concebir el mundo?

Cuando los conceptos del trabajo y su mercado han entrado en un período de crisis y reconfiguración, la integración cultural empresarial mundial también pasa su factura. A los colombianos, por supuesto, que somos latinos y no estamos muy lejos de la descripción de Kenji en nuestra forma de trabajar.

La escasa productividad laboral individual colombiana así lo atestigua. Las cifras son dramáticas y pesarosas. “… el país está notablemente rezagado respecto a las principales economías del mundo y al promedio de América Latina, donde ocupa las últimas posiciones. En los últimos 10 años, el producto por trabajador apenas ha aumentado el 0,7 % promedio anual”, asegura el Informe Nacional de Competitividad 2018 - 2019. No se trata de trabajar más horas. Las famosas extras. Eso no representa, necesariamente, más productividad. Otro día hablamos de cuántas personas hacen con gusto su trabajo…

Carlos Gustavo Álvarez G.
Periodista
cgalvarezg@gmail.com

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