Carlos Gustavo Álvarez
Columnista

La piñata Colombia

Si la piñata Colombia sigue así, el populista de izquierda o de derecha la tiene ganada.

Carlos Gustavo Álvarez
POR:
Carlos Gustavo Álvarez
mayo 16 de 2019
2019-05-16 10:07 p.m.
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Es un recuerdo de infancia. Por lo tanto, impactante. Nítido. Se llamaba ‘la piñata’. Momento crucial de las reuniones de niños. Una olla, moyo, recipiente… Está colgado de unas piolas cruzadas. Ataviado de festín. Adentro tiene un sinfín de chucherías. Mejor dicho: esas tonterías por las que un niño se enloquecía. Y así era.

Un niño vendado. Los adultos le dan vueltas. Como cuando sacrificaban a las gallinas. Los adultos somos tan crueles. Mareado, ponen al niño frente a ‘la piñata’. Lo dotan de un palo. Tiene que alcanzar esa cosa. Cazarla en el aire. El objetivo tiene una cuerda. La mueven para que falle. Si no lo hace en un tiempo determinado, lo relevan. Así, hasta que alguno, afortunado o sagaz, rompe el cacharro. Todos los demás se precipitan ansiosos. Es una rapiña. Se agreden. La llamaban ‘fiesta infantil’.

Y, sin embargo, creo que no hay figura más propicia, exacta, vívida, para ilustrar lo que está pasando en nuestro país. La piñata Colombia. En el recipiente está todo. Nuestra riqueza, los presupuestos, los contratos, el poder, los puestos, la plata buena, la mala, el presente, el futuro, la esperanza, la expectativa de un país posible para hijos y nietos, para todos, la legitimidad de un gobierno, sus posibilidades de acción, la legalidad, el orden, la autoridad… Está todo.

Y alrededor de la piñata Colombia una cantidad desmedida de cazadores de presente. De malgastadores de futuro. De ‘meimportaculistas’ empedernidos. De oficiantes del todo vale. Sicarios del ‘cómovoyyoahí’. Asesinos de patria. Partidos políticos. Fracciones de las fracciones de los partidos políticos. Sus ‘líderes’. Los de aquí y los de allá. El Congreso vergonzoso que festinó el Plan de Desarrollo y va por el 20 por ciento del presupuesto. Las cortes todas. El siniestro aparato judicial. El cartel de los abogados que se enriquecen con las demandas y embargos conciliados con jueces corruptos.Ellos, que son, imagínense, el país ‘legal’.

Porque también están las mafias. Los clanes. Las bandas. Un territorio capturado por el narcotráfico. Sin capacidad alguna de resolver la informalidad y su frontera porosa con el delito.Todos pegándole a la piñata Colombia. Dándole duro y precipitando sus garras para coger lo que caiga. Grande o chiquito. Apropiarse hasta del último resquicio del poder, del dinero, de la riqueza fácil… De la tierra.

Y en su rapacería, pisotean el porvenir, masacran el futuro, crean el caos. Creo que allá quieren llevar al país. ¿Cómo es posible que sin haber cumplido un año, el gobierno de Iván Duque parezca de mentirillas? A veces pienso que él también cumple el papel de una piñata a la que todo el mundo quiere tumbar. Todos sabemos que así, no vamos para ninguna parte. Quiero decir, para construir eso que envidiamos y que es posible: Corea del Sur, Singapur, Hong Kong, Taiwán… Un colectivo de verdad. Con una ruta. La certeza de un futuro para todos.

No tenemos la capacidad de crear un verdadero Frente Nacional. Todos a una. Para adelante es para allá. ¡Y a Duque le quedan tres años! Si la piñata Colombia sigue así, el populista de izquierda o de derecha la tiene ganada. Y ahí sí, nos van a partir el moyo.

Carlos Gustavo Álvarez G.
Periodista
Cgalvarezg@gmail.com

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