Carlos Gustavo Álvarez
Columnista

Orgulloso de Avianca

Avianca resolverá sus problemas actuales. Ha comenzado a volar hacia los próximos 100 años.

Carlos Gustavo Álvarez
POR:
Carlos Gustavo Álvarez
noviembre 14 de 2019
2019-11-14 09:26 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/22/56cb679eb2280.png

También, y como todos los niños, soñaba con los aviones. Pasaban horadando el cielo hacia destinos del mundo, que entonces eran ignotos y mágicos. Las naves de papel que fabricaban nuestras manos con las hojas del cuaderno se volvían imponentes pájaros metálicos. A veces, cuando el infinito estaba límpido y azul, era surcado por los que llamaban “de propulsión a chorro”, que dejaban una estela insolente en la vecindad de Dios. Vivir en un barrio que quedaba en la cabecera oriental de la pista del aeropuerto El Dorado, volvió familiares el ruido de las turbinas y sus moles imponentes.

Una gran parte de los aviones fantásticos eran de Avianca, Aerovías Nacionales de Colombia, AV, ya rojos y blancos, no como el lejano Douglas DC 3 que lucía azul. Por el firmamento personal pasarían volando aviones imposibles como el Jumbo 747, forjando siempre un álbum de recuerdos, memoria de aire y de tierra.

La vida de miles, de millones de colombianos, y de foráneos, también, está enraizada en las alas de Avianca. En las cabinas de sus numerosos aviones se hizo el primer viaje de la vida, el cruce pionero de la mar océano, el tránsito hacia un gran negocio, una ciudad añorada o un amor imposible para el corazón y la distancia.

La memorabilia de Avianca es innumerable y diversa en su belleza y en su multiplicidad. Desde pequeños modelos de aviones hasta esas cosas que muchos viajeros consideran parte del menaje. Es decir, las cobijas, los audífonos, las almohaditas, los chalecos salvavidas. Hay colecciones de fotos que no parecen reales y pasajeros que cumplen o están próximos a cumplir el mismo siglo de Avianca.

Sí. El 5 de diciembre Avianca completará 100 años de una aventura que pilotos alemanes y colombianos iniciaron como SCADTA, en Barranquilla, y del primer vuelo glorioso de un piloto, un monoplano y 57 cartas entre esa ciudad y Puerto Colombia. Avianca no es la aerolínea más antigua del mundo, ni la primera de Colombia, históricamente hablando. Sí es la que ha volado por más tiempo de forma ininterrumpida en el mundo, siempre asociada a un país y a sus habitantes. Es la aerolínea de Colombia.

Yo me siento orgulloso de Avianca. De sus pilotos, de sus azafatas, de los miles de hombres y mujeres que en la tierra y en el aire la han hecho grande durante 100 años. Ahora bien, sé el riesgo de mención que corre mi bendita madre, al hacer esta diana al orgullo de Avianca, ante realidades que muchas veces les han sacado la piedra y quién sabe qué cosas más a muchos, muchísimos pasajeros, y a sus parejas y familias. Incumplimientos, retrasos, largas e insoportables esperas…

Eso es difícil de explicar. Y arduo de aceptar. Y, sin embargo, diariamente, en los múltiples destinos que hoy cubre Avianca, creo que se producen más alegrías y puntualidades, muchas más sonrisas y esperanzas calladas. Y que así ha sido durante 100 años. Avianca resolverá sus problemas actuales. Ha comenzado a volar hacia los próximos 100 años. Por eso, firmo, orgulloso de Avianca, feliz, como cuando vi pasar su primer avión cruzando el cielo claro mi niñez.

Carlos Gustavo Álvarez
cgalvarezg@gmail.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes