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Carlos Gustavo Cano
Columnista

Descarbonización y electrificación

Las buenas prácticas en políticas públicas que apunten hacia la sostebilidad, se han convertido en una exigencia de las economías más prósperas.

Carlos Gustavo Cano
POR:
Carlos Gustavo Cano
febrero 01 de 2021
2021-02-01 07:30 p. m.
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El signo de los tiempos yace en la sostenibilidad del planeta. Esto es, como lo definió la señora Gro Harlem Brundtland en 1987, siendo primera ministra de Noruega, “satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras para atender sus necesidades”.

De otra parte, las buenas prácticas en materia de políticas públicas que apunten en esa dirección, se han convertido en una exigencia de las economías más prósperas del planeta para el acceso a sus mercados. Tal hecho no emana solo del capricho de sus gobiernos, sino en primer término de sus consumidores.

De allí surgió inicialmente el movimiento conocido en el viejo continente como ‘Europe Gap’, el cual luego evolucionó hacia el ‘Global Gap’ y el ‘Local Gap’, que comprenden un conjunto de muy demandantes normas sobre la protección del medio ambiente, la inocuidad y la sanidad de los alimentos, su trazabilidad, la seguridad social para los trabajadores, y, con especial énfasis, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en la producción de los bienes y servicios que se comercializan internacionalmente.

Ursula von der Leyen, la médica alemana que preside la Comisión Europea, ex ministra de defensa de su país, se ha mostrado implacable frente a dicho derrotero, anunciando, entre otras medidas, un revolcón en la estructura arancelaria de ese continente, mediante la adopción de impuestos en la frontera para gravar las importaciones en proporción directa al contenido de carbono de las mercaderías y demás bienes transables que allí se ofrezcan.

A ello se suman los primeros pasos del presidente Biden en el mismo sentido, el retorno de Estados Unidos al Acuerdo de París, del cual había desertado su antecesor, y la designación del peso pesado John Kerry como su enviado especial a fin de impulsar las políticas para hacerle frente al cambio climático.

Ahora bien, en el ámbito energético, lo que significa semejante viraje no es otra cosa que ingresar a la nueva era de la descarbonización y la electrificación, en especial del transporte.

O sea que el petróleo, aunque continuará siendo un ‘commodity’ esencial, al menos durante el resto de esta primera mitad del siglo 21 –cuyo pico de demanda está previsto para principios de la próxima década–, estará acompañado de nuevas realidades como la proliferación de los vehículos eléctricos, de fuentes renovables como la solar y la eólica, del empleo del hidrógeno y de la energía nuclear, así como de la transmisión y la distribución de las mismas en todo el territorio nacional y en los mercados vecinos.

Sobre el particular, bien merece una atención especial el excelente libro recientemente escrito por Daniel Yergin, “The New Map: energy, climate and the clash of nations”.

Carlos Gustavo Cano
Ex codirector del Banco de la República y ex ministro de Agricultura.
carlosgustavocano@gmail.com

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