Carlos Gustavo Cano
Columnista

La ‘escachada’ de Germán

Si alguna institución en Colombia goza de credibilidad es precisamente el Banco de la República, muy por encima de cualquiera otra. 

Carlos Gustavo Cano
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Carlos Gustavo Cano
abril 29 de 2021
2021-04-29 07:30 p. m.
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Germán Vargas, uno de los más sólidos dirigentes políticos de la actualidad, ha descalificado la muy bien fundamentada preocupación del Gerente General de nuestro banco central, en torno de la difícil situación fiscal del país y los riesgos que esta arroja sobre el mantenimiento del poder adquisitivo de la moneda y el grado de inversión que con tanto esfuerzo hemos conquistado.

Está bien debatir públicamente el proyecto de ley sobre la reforma que el Gobierno acaba de presentar a la consideración del Congreso. Ello es inherente al ejercicio de la democracia. E indispensable para intentar un consenso mínimo sobre tan delicada materia. Pero cuestionar a la autoridad monetaria por cumplir con su deber, al señalar con carácter de urgencia la necesidad de enrumbar la economía hacia el restablecimiento gradual de su sostenibilidad fiscal –sin inmiscuirse en las minucias de su articulado– francamente es un despropósito.

Si alguna institución en Colombia goza de la más alta credibilidad nacional e internacional es el Banco de la República, muy por encima de cualquiera otra. Ello, gracias a su refundación a partir de la Constitución de 1991, que consagró su independencia y autonomía frente al poder ejecutivo. Y que luego se consolidó con la adopción del régimen de flotación cambiaria y del esquema de inflación objetivo, ejes que acompañan su quehacer misional.

Haber llegado a una inflación baja y estable desde el año 2009, que con pocas excepciones se ha mantenido dentro del rango meta entre dos y cuatro por ciento, mucho antes de la pandemia, representa uno de los activos más importantes de la sociedad. Y el baluarte esencial de la buena calificación de la economía colombiana en la arena planetaria.

Pero la preservación de semejante logro exige velar asimismo por la sanidad de las finanzas públicas. Pues el creciente desequilibrio entre los ingresos y los gastos del Estado, de no ponerle coto, echaría por la borda este galardón. Cabe recordar el señalamiento de Lenin sobre este particular: la forma más efectiva de derrotar al enemigo es corromper su moneda.

No es de extrañar entonces que el Fondo Monetario Internacional vea con buenos ojos una reforma fiscal consistente y coherente con dicho derrotero fundamental, lanzándole una clara señal a las controvertidas calificadoras de riesgo. El director de su Departamento del Hemisferio Occidental, sostuvo que se trata de “una transición gradual hacia nuevos objetivos fiscales, lo que es apropiado y debe ayudar a evitar una reducción prematura del impulso fiscal que podría descarrilar la recuperación económica”.

Habida cuenta de todas estas consideraciones, suscita una preocupación legítima que un dirigente de las calidades de Germán Vargas se haya ‘escachado’ al haber emitido una opinión tan ligera y liviana sobre este tema.

Carlos Gustavo Cano
Ex codirector del Banco de la República

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