Carlos Holmes Trujillo García

Mayor seguridad

En este momento, no hay que llamarse a engaños. Los colombianos están reclamando más seguridad.

Carlos Holmes Trujillo García
POR:
Carlos Holmes Trujillo García
febrero 28 de 2012
2012-02-28 04:22 a.m.
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La administración de Álvaro Uribe Vélez será recordada por los significativos avances que se obtuvieron en la lucha contra los grupos armados ilegales y la búsqueda de la seguridad.

Al reconocimiento de ese hecho, con raíces en la realidad y en la percepción pública, se deben el altísimo nivel de apoyo que disfrutó el hoy expresidente durante todo su ejercicio, los pronunciamientos populares a favor suyo y la elección del presidente Santos.

El mensaje de los más de nueve millones de colombianos que eligieron al actual jefe del Estado, fue un mandato de continuidad a las políticas del Gobierno anterior.

Tanto el número de electores que sufragó por el exministro de Defensa de Uribe, sin antecedentes en la historia política nacional, como la derrota de la alternativa auténtica de cambio, representada por Antanas Mockus, le dieron aún más claridad a los objetivos que la mayoría buscó con la elección del doctor Santos.

Hizo bien, por lo tanto, el Presidente, al convertir el fortalecimiento de la seguridad en uno de los pilares del plan de desarrollo de su administración.
Sería injusto dejar de reconocer la importancia y el impacto de algunos de los éxitos que el Gobierno ha tenido en ese aspecto.

Sin embargo, también resultaría contrario a la evidencia desconocer que el ambiente general relacionado con la seguridad se está deteriorando. “Ni tanto que queme al santo ni poco que no lo alumbre”, es la sugerencia de la sabiduría popular, cuando se trata de estructurar juicios que exigen equilibrio y responsabilidad.

Siguiendo ese consejo, hay que decir que el estado de cosas no ha llegado al punto de quiebre estructural que implique un retroceso incorregible. No obstante, tampoco estamos en la situación favorable que dejó el Gobierno del presidente Uribe.

Esta es, sin apasionamiento de ninguna naturaleza, la verdad. Ahora bien, cuando se enfrentan escenarios como el actual, a los gobiernos les toca reconocer los hechos con humildad, corregir el rumbo, si es del caso, hacer más, comunicar mejor, es decir, inyectar nuevas dosis de liderazgo.

Por fortuna, las condiciones están dadas para tomar un nuevo aire. Uno de los cambios significativos de la opinión nacional ha sido la demostración de su capacidad para apoyar en forma sostenible una política orientada a garantizar la seguridad.

El Presidente lo sabe. Fue beneficiario de dicho cambio durante su gestión en el Ministerio de Defensa y en las elecciones que lo consagraron como primer mandatario.

Además, conoce, no de ahora, sino de vieja data, los temas de la guerra y la paz, y las amenazas de la criminalidad organizada a Colombia. Es comprensible que se sienta malestar cuando hay una brecha entre los esfuerzos realizados por el gobierno y la percepción respecto de los logros. Ese es uno de los costos emocionales que pagan los servidores públicos. Pero cuando se llega a tal punto, es inevitable barajar de nuevo. Y en este momento no hay que llamarse a engaños. Los colombianos están reclamando más seguridad.

CARLOS HOLMES TRUJILLO GARCÍA

EXMINISTRO Y EXEMBAJADOR

carlosholmestrujillog@gmail.com

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