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Carlos Tellez

Retos estratégicos

En todas las disciplinas, las buenas prácticas están definidas para lograr los resultados deseados, mitigar riesgos y enfrentar retos.

Carlos Tellez
POR:
Carlos Tellez
abril 20 de 2022
2022-04-20 10:31 p. m.
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En todas las disciplinas, las buenas prácticas están definidas para lograr los resultados deseados, mitigar riesgos y enfrentar retos inherentes a su ejercicio. En mi columna anterior, Gerencia y estrategia, propuse seis buenas prácticas para estrategas gerenciales hoy: curiosidad generosa, imaginación ampliada, actitud crítica, comunicación impecable, lógica sobre evidencia y pragmatismo riguroso.

Estas buenas prácticas son herramientas para abordar nueve retos, agrupados en tres dimensiones, que con recurrencia observo ahora enfrentar en el ámbito estratégico a las personas en cargos directivos. Una primera dimensión es el direccionamiento o definición de la estrategia. En ella, tres suelen ser retos evidentes: primero, pensar estratégicamente de verdad, para trascender paradigmas dominantes, establecer escenarios futuros posibles y reconocer oportunamente la necesidad de ajustar el rumbo.

Segundo, conectar estrategia y finanzas, en un escenario retador para generar rentabilidad en el cual la obstinación estratégica puede ser fatal, recordando que estrategia sin finanzas es poesía y finanzas sin estrategia gimnasia contable. Tercero, incorporar tangiblemente la sostenibilidad a la estrategia en tanto ya no es opcional hacerlo, puede tener costo y siempre implica renuncias.

La segunda dimensión es el gerenciamiento de la estrategia para materializarla. Ejecutar exitosamente plantea en este momento, entro otros tantos, tres retos sobresalientes: primero, movilizar voluntades y acelerar el cambio desde la gestión de las personas, comunicando hacia lo racional y lo emocional para construir confianza, desarrollando en los equipos competencias pertinentes y fortaleciendo la cultura organizacional que ahora, más que antes, es motor o lastre.

Segundo, gestionar riesgos, propios de las estrategias bien concebidas para el momento actual, cultivando la velocidad para decidir, la flexibilidad para movilizar recursos, la experimentación inteligente y cuidando la vitalidad del gobierno corporativo. Tercero, incorporar tecnología, sin caer en la trampa de la transformación digital caprichosa, marginal o sin foco. Hacerlo de manera gradual, priorizando desde su generación de valor y competitividad, asegurando una relación costo beneficio positiva, adaptando la cultura y gestionando con claridad dilemas éticos que ello implique.

La tercera dimensión es la personal. Hacer buena estrategia, y liderarla, impone en los cargos directivos retos ahora más profundos, al margen de la situación de la empresa en tanto el éxito puede ser tan estresante como el miedo al fracaso. El primero, gestionar a consciencia su ser desde reconocerse poseedores de sesgos cognitivos ahora exacerbados, huéspedes de emociones informativas y potencialmente torrenciales, e ignorantes bien intencionados respecto a lo que viene. El segundo es oxigenar la mente, reservando tiempo para salir de la rutina, interactuando con otros mundos y tomando distancia como requisito para procesar y aprender de su cotidianidad. Y el tercero, vivir con propósito para motivar su autocuidado y elevar la mirada de tal forma que, al final, todo valga la pena.

Carlos Téllez
carlos@carlostellez.co

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