Cecilia López Montaño
Análisis

Colombia: 72,7% entre pobres y vulnerables

Independientemente de la salida de esta crisis, la realidad es que Colombia debe asumir la tragedia social que tiene en su territorio.

Cecilia López Montaño
POR:
Cecilia López Montaño
mayo 23 de 2021
2021-05-23 06:00 p. m.
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Con las últimas cifras presentadas por el Dane queda claro el panorama social de Colombia: en 2020, 72,7% de la población o vive bajo la línea de pobreza, 42,5%, o apenas tiene ingresos que la superan levemente, 30,4%, y se caracterizan por tener una gran probabilidad de volver a caer en la pobreza.

Frente a esta dolorosa realidad, la pregunta que cabe es cómo es posible que haya sectores del país que se pregunten por qué hay tanta gente, especialmente jóvenes, marchando desde hace varias semanas en los centros urbanos del país.

Más aún, por qué tampoco entienden, inclusive líderes políticos, por qué no hay un mensaje claro sino una multiplicidad de demandas que sin duda no hacen fácil encontrar la salida. Son demasiadas personas que enfrentan problemas comunes, pero también propios de su realidad personal y familiar.

Lo que los une es la inconformidad con un gobierno que no supo leer ni entender su realidad y solo les quedó la calle. Que se han infiltrado vándalos y fuerzas oscuras, sin duda, pero desconocer el fondo del profundo malestar y desesperanza de grandes mayorías es un error que puede ser histórico.

Lo primero que debe recordarse es cómo estaba el país en 2019. Como quienes analizan los indicadores se quedan con demasiada frecuencia en la evolución de la economía y no miran la situación de la gente, se valoró en exceso el crecimiento del PIB, 3,3%, el más alto en América Latina.

Se subestimó totalmente que la pobreza había empezado a crecer nuevamente y que representaba el 32,7% y los vulnerables el 32% de los colombianos.

Ya en ese momento, y pero aún con la economía creciendo, era realmente inexplicable que un país de ingreso medio alto, como se clasificaba a Colombia, tuviera 2/3 de su población en esas condiciones precarias. Pero ese tema no se discutió en medio de la euforia generada por el entusiasmo de gobierno y economistas con el crecimiento de la economía.

En 2020 empezamos a enfrentar esta inmensa crisis en la salud, la economía, la educación, el cuidado, con gran parte del país sin las condiciones mínimas para soportar estos embates.

Pero no se evidenció esta dura realidad de la gente cuando llegó la pandemia y como siempre sucede, el diagnóstico errado se traduce en políticas insuficientes. Personas del gobierno, nada menos que el actual director del DNP, vino a descubrir a los vulnerables meses después porque creyó que solo teníamos pobres y a ellos les aumentaron rápidamente las transferencias condicionadas.

Pero el Ingreso Solidario dirigido en principio a los vulnerables, empezó meses más tarde y solo fue de $160 mil pesos, la línea de indigencia, como si estos grupos no hubiesen tenido ingresos un poco por encima de la línea de pobreza.

Los resultados un año después eran de esperar porque obviamente el gobierno y el país en general no hizo lo que tocaba y dejamos a millones absolutamente desprotegidos. Recuerdo análisis de economistas ortodoxos que al principio de la pandemia decían que los pobres en ese momento se reducirían con las nuevas transferencias que les llegarían.

Los que sí caerían en esa situación serían los vulnerables pero la suma de estas dos realidades llevaría a que la distribución de ingreso o sea el GINI, no se afectaría. Interesante conocer su respuesta cuando el GINI de ingresos se disparó y está en 0.544 cuando en 2019 era 0.526.

Ya se sabe claramente cual fue el detonante, la Reforma Tributaria, ese sí un error histórico del presidente Duque que no percibió el momento y que mal aconsejado y peor rodeado, dejó que esa bomba le explotara.

Se ha demorado en apagarla y ha dejado pasar mucho tiempo lo cual como se ha evidenciado ha complicado la identificación de salidas. Nunca los colombianos pensamos que a la tragedia de la covid-19 se sumaran momentos de semejante inestabilidad política, con episodios oscuros que le han costado la vida a gente joven y que ha llegado a niveles de ingobernabilidad que no habíamos vivido en décadas.

Independientemente de la salida de esta crisis, la realidad es que Colombia debe asumir la tragedia social que tiene en su territorio. No es más de lo mismo, de esa pobre política social y de esa estructura productiva que no genera ni inclusión social ni sostenibilidad ambiental que hemos tenido por tres décadas. El reto es inmenso y es de todos. Pero debe empezar por reconocer los errores porque esos tienen el rostro de millones de personas.


Cecilia López Montaño
cecilia@cecilialopez.co

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