Cecilia López Montaño
análisis

Guillermo Perry, un hombre feliz

La conmoción que ha ocasionado su muerte es prueba del reconocimiento sobre su larga contribución a la
búsqueda de una economía dinámica y sana.

Cecilia López Montaño
POR:
Cecilia López Montaño
septiembre 30 de 2019
2019-09-30 07:14 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/22/56cb6812ee3de.png

Sus colegas, sus amigos, para no atreverse a pensar en lo que sintieron su familia inmediata y sus hermanos, no lo podíamos creer cuando tuvimos las primeras noticias de su fallecimiento en Baltimore.

Además, muere en un chequeo médico rutinario que él se había tomado con humor como algo intrascendente. Y cuando finalmente comprobamos que era una dolorosa realidad, quedamos aterrados y muy tristes.

Se fue uno de los colegas con quien no solamente habíamos conversado hace muy poco sino que lo habíamos visto lleno de vida y sobre todo feliz. Se sentía seguro de que estaba superando su enfermedad, que nunca se le notó realmente, y además le estaban pasando capítulos en su vida profesional, muy satisfactorios.

Quienes acudimos a la presentación de su libro en agosto, comentamos que la biblioteca del Gimnasio Moderno nunca se había visto con tal cantidad de asistentes. Ese acto fue un claro reconocimiento del interés que sus reflexiones sobre la historia reciente de la economía colombiana despertaban entre sus colegas y amigos.

Además, en las últimas semanas lo estaba presentando en varias ciudades entre ellas Cartagena y Barranquilla. Su libro de 500 páginas había logrado colocarse entre los textos más leídos, una satisfacción insólita para un tecnócrata.

Nos hemos pasado recordando entre sus colegas y amigos, nuestras últimas conversaciones con Guillermo. Voy a comentar la mía. Me llamó para decirme que le interesaba que escribiera una columna analizando el capítulo sobre el gobierno Samper y que honestamente plateara lo que me parecía.

Como fui testigo de ese episodio nada fácil para ninguno de sus protagonistas, tengo que confesar que evadí ese tema y le dije que me diera tiempo para pensar muy bien mis comentarios. Salir relativamente viva de ese análisis iba a ser una proeza.

Hablamos sobre el éxito del lanzamiento de su libro y la excelente presentación que hizo Alejandro Gaviria, su comentarista. Con mucho humor, se refirió a varias anécdotas de su larga trayectoria que recoge en ese documento.

Una cualidad que siempre le reconoceremos, aun los que sufrimos sus comentarios, es que siempre fue generoso con su conocimiento y cuando lo necesitamos como en mi caso, nos beneficiamos del tiempo que nos dedicó para enseñarnos.

Recuerdo con mucho afecto las horas que compartimos cuando tuve que enfrentarme públicamente a un tema que él dominaba y yo desconocía: la situación de la minería en Colombia.

Tratando de sobreponernos a esta dolorosa sorpresa que ninguno de nosotros termina de asimilar, personalmente pienso que una manera positiva de ver su fallecimiento es reconocer que logró redondear su vida de una manera maravillosa, algo muy difícil de lograr.

Lo vimos feliz especialmente en nuestros últimos encuentros. Orgulloso de su familia, de sus hijos, de Antonio hecho un hombre en plena carrera profesional, de Juana que siempre fue para él su hija, organizada y exitosa, su relación con Claudia estable como siempre y profesionalmente en tal vez uno de sus mejores momentos.

Lograr armar 50 años de la vida del país en los cuales fue protagonista como él mismo se reconoce, es una manera muy especial y afortunada de terminar la vida.

Sus logros cada día se le alaban más, algo que en este mundo polarizado y egoísta, no es nada fácil de lograr. El afecto de sus estudiantes y sobre todo de sus colegas debe ser un consuelo para su familia.

La conmoción que ha ocasionado su muerte no solo entre los economistas sino en todo el país, es prueba del reconocimiento sobre su larga contribución a la búsqueda de una economía dinámica y sana y sobre todo, de una sociedad mejor. Tan es así, que hasta quienes recibieron sus últimas críticas sobre el manejo actual de la política económica, lamentan su partida y explícitamente señalan la pérdida para Colombia que significará la ausencia de su voz.

Todos estamos pensando en Claudia, en sus hijos, hermanos y demás familiares. Para ellos nuestro mensaje de solidaridad y afecto en estos momentos tan difíciles.

No es un consuelo, pero debe reconocerse que Guillermo Perry logró cumplir muchísimos de sus sueños y era un hombre feliz. De todo corazón, paz en su tumba.

Cecilia López Montaño
E-mail cecilia@cecilialopez.com
www.cecilialopezcree.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes