Cecilia López Montaño
Análisis

Inflación cero y desempleo en las nubes: crisis de demanda

No caracterizar bien el desempleo en el país, y no entender qué le pasa a el consumo interno hará que muchas de las medidas propuestas no funcionen.

Cecilia López Montaño
POR:
Cecilia López Montaño
agosto 10 de 2020
2020-08-10 09:15 p.m.
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La combinación de cero inflación en el mes de julio y un desempleo que puede estar realmente cercano al 30%, son una peligrosa combinación que sin duda se pueden asociar a un significativo freno en la demanda interna del país.

Obviamente todas las explicaciones terminan en el impacto de la pandemia, pero para los analistas económicos esos indicadores deberían ameritar mayores precisiones porque como sobre el Covid-19 es poco o nada lo que se puede hacer y menos predecir, si no se encuentran otros factores será imposible diseñar estrategias que frenen un mayor deterioro en lo que puede denominarse como una crisis de demanda.

Una idea que debería empezar a analizarse es cuánto de esta situación obedece a la oportunidad, dimensión y cobertura de las políticas diseñadas y aplicadas por el gobierno para frenar el deterioro de la economía.

Mucho se ha afirmado sobre el costo en términos de desempleo por la demora de las autoridades en diseñar y aplicar la forma de subsidiar las nóminas de las empresas del país. A esto se agrega el tardío descubrimiento de la gran proporción de pequeñas empresas unipersonales, lo que ocasionó una demora injustificada en la asignación de estos apoyos.

La verdad es que actualmente la cobertura real de esta estrategia para frenar despidos se desconoce, entre otras, porque no existe un esquema institucional claro que le permita a los analistas identificar muchos de los componentes de las ayudas del gobierno durante la pandemia y sus niveles reales de ejecución.

A estas horas, 5 meses desde que se reconoció la llegada del Covid-19 al país, ni siquiera los funcionarios del gobierno presentan los mismos datos sobre los apoyos decretados.

Ante el descomunal desempleo comparado con los incrementos en otros países, la respuesta obvia es que se demoraron los apoyos del Estado y no han sido suficientes.
Ahora bien, si esto ha pasado con las generadoras de empleo, mucho más ha sucedido con los apoyos directos a las personas.

El gobierno se concentró inicialmente en los pobres a los que les canalizaron los mayores apoyos monetarios muy superiores a los que han asignado a una población más numerosas que desconocieron por demasiado tiempo: los vulnerables.

Aunque se han decretado apoyos más frecuentes, este sector de la población ha recibido muchísimo menos recursos que los pobres y por ello como lo demuestra un estudio reciente de Fedesarrollo, su impacto ha sido muy poco en términos de su situación económica.

Surge la posibilidad de que algunos pobres hayan superado la línea de pobreza pero los vulnerables, 39% de la población antes del Covid-19, sean ahora los nuevos pobres.
Y qué ha pasado con las clases medias. También recientes análisis demuestran que quienes menos han sufrido son los asalariados. Sin embargo, probablemente muchos trabajadores de clase media son informales trabajando en sectores formales.

No se ha visto ningún análisis sobre el amplísimo sector que trabaja principalmente en el Estado pero también en el sector privado, que lo hace bajo la modalidad de Ordenes de Prestación de Servicios (OPS). Cuántos de esos contratos no se han renovado y cuántos de ellos simplemente se terminaron antes de tiempo, son preguntas que no se han hecho y por consiguiente no existen respuestas.

Pero hay más. Es muy probable que ante la inmensa incertidumbre que existe actualmente sobre la evolución de la pandemia, cuando cada vez que se anuncia que el pico está próximo vuelven y se disparan los contagios y las muertes, la población que podría consumir sencillamente decide ahorrar para prever el futuro incierto que se vive actualmente. Obviamente cuando podrían mantener su nivel de consumo simplemente lo reducen.

Si no hay demanda, como lo afirma el editorial reciente de La República, no hay producción, no hay generación de empleo, no hay reactivación económica. Al mismo tiempo si no hay empleo no hay demanda y se repite el círculo. Este análisis es fundamental para el famoso Plan Marshal de que habla el gobierno nacional para reactivar la economía colombiana.

Un mal diagnóstico llevará a estrategias que fracasarán. No caracterizar bien el desempleo, y no entender que le pasa a la demanda interna hará que muchas de las medidas propuestas no funcionen.

Recuperación de grandes obras de infraestructura, ¿cuánto empleo generaran y sí le ayudaran a los millones de mujeres y jóvenes, los más afectados, a volver al mercado laboral? Pero además, sí se observa una clara falta de liderazgo y al gobierno distraído en temas políticos, y con poca claridad y demasiado temor de tomar medidas agresivas para estimular la demanda interna, sin que los mercados internacionales reaccionen, lo que se visualiza en un deterioro mucho mayor de la economía y de la vida de la población colombiana.

Vale la pena recordarle al gobierno que la demanda interna ha sido el gran dinamizador de la economía colombiana; por ello una crisis de demanda es un gravísimo problema que se debe abordar de inmediato.

Cecilia López Montaño
Exminstra.
cecilia@cecilialopez.com

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