Cecilia López Montaño
Análisis

La economía y la política

La pregunta que deberíamos hacernos es ¿cómo se llega a una situación que los colombianos también conocemos perfectamente?

Cecilia López Montaño
POR:
Cecilia López Montaño
noviembre 16 de 2020
2020-11-16 07:14 p. m.
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Las elecciones de Estados Unidos tuvieron al mundo en vilo porque esta democracia que se ha señalado como modelo, vivió momentos críticos y esto afecta a todos y cada uno de los países en todos los continentes.

Ni en las peores pesadillas ese país que muchos miran como la estrella del capitalismo, pudo suponer que tendría estos momentos de gran incertidumbre no solo sobre el presente sino más grave aún, sobre el futuro. En el fondo, lo que pasa actualmente es que nadie sabe cómo va a terminar está dura confrontación en un país profundamente dividido entre dos fuerzas antagónicas.

Independientemente de que Joe Biden es el nuevo presidente y que los demócratas tendrán el poder en el Ejecutivo y mayor representación en el Legislativo, hay una verdad innegable. Trump tiene 70 millones de votos y seguidores que lo interpretan cabalmente. Ya la pregunta dejo de ser quién ganará sino cómo se manejará ese país con esa realidad política.

Para el resto del mundo que ha seguido minuto a minuto lo que allí sucedía, son muchas las lecciones que pueden desprenderse de esa situación que viven los estadounidenses y que requiere reflexiones aplicables a nuestras realidades que pueden evitar inmensos costos futuros.

Una de estas grandes lecciones tiene que ver con esa sobradez que ha caracterizado a la economía de los últimos tiempos. Con una mirada amplia es necesario empezar a reconocer que hemos subestimado las interrelaciones de la economía con la política.

Esta última ha formado parte del famoso ceteris paribus que aísla estas realidades de los análisis de las variables macroeconómicas. Pero lo que estamos observando es que la economía no es neutra frente a la política, a la forma como se ejerce el poder, a la manera como se manejan los recursos públicos en los países.

Ahora bien, una economía que va a vivir en medio de esa polarización a pesar del tono conciliador de quien ejercerá la presidencia, ¿podrá manejarse fácilmente cuando las decisiones críticas van a enfrentarse a esta polarización?

A menos que suceda un milagro, demoras, contradicciones y reformas a medias es lo mínimo que puede suceder con las obvias consecuencias de frenar el crecimiento económico. Pero no solo la relación entre economía y política se debe mirar a partir de este momento. La pregunta que deberíamos hacernos es ¿cómo se llega a una situación que los colombianos también conocemos perfectamente?

Además, la pregunta que pocos se hacen es ¿hasta dónde modelos de desarrollo que concentran beneficios en pocos sectores, que empobrecen a otros, no tienen su grano o su piedra de arena en la creación de estas situaciones de enfrentamientos políticos como los que vive Estados Unidos? Es decir, la política también incide sobre la economía.

Que tal si aplicamos ese mismo raciocinio a Colombia. Estamos viviendo el último capítulo de una larga polarización política. Llena de odio, de descalificaciones, de borrón y cuenta nueva cuando asume un nuevo gobierno. Antes de que llegara la pandemia ya era evidente que nuestro crecimiento era lento por debajo de nuestra tendencia histórica y además, con altos niveles de concentración de los beneficios del desarrollo y también de los costos.

Los primeros en un grupo privilegiado, los segundos en los sectores marginados. Llega la pandemia y nos cuesta más que a otros países vecinos. Desempleo, hambre que no logra conmover a quienes pueden aliviarla, y sobre todo, una reactivación muy lenta.

Estas dos situaciones, Estados Unidos y Colombia, guardadas las proporciones, podrían resumirse en una sola pregunta. ¿Es la economía neutra frente a la política? Si la respuesta es negativa es hora de que los economistas dejemos de despreciar a los científicos políticos, a los antropólogos, a los sociólogos, y a miembros de las otras ciencias sociales para que empecemos a entender mejor a la gente, a lo que afecta sus vidas, a las decisiones políticas que marcan su nivel de bienestar, pero también sus reacciones.

Llegó probablemente la hora de abandonar la idea que ha predominado en las últimas décadas que basta con mirar los equilibrios macroeconómicos para que los países se desarrollen. Si se tiene una mirada más amplia, es posible que sí se produzca no solo el nivel de crecimiento económico que requerimos, sino que se empiece a disminuir nuestra vergonzosa desigualdad e injusticia social.

Aprendamos de lo que está viviendo Estados Unidos y apliquemos estas lecciones para no equivocarnos en las elecciones del 2022. Tenemos dos años para reflexionar y no debemos perder esa oportunidad de reconocer la incidencia que la política tiene sobre la economía.

Cecilia López Montaño
Exministra y exdirectora del DNP.
cecilia@cecilialopez.com

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