Cecilia López Montaño
Análisis

Razones para el paro nacional

Mucho cuidado debe tener el presidente Iván Duque que repite permanentemente el éxito económico en medio del desastre de la región.

Cecilia López Montaño
POR:
Cecilia López Montaño
diciembre 03 de 2019
2019-12-03 10:26 p.m.
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En estos momentos es fundamental reconocer algo elemental: las soluciones a los problemas parten de entender lo mejor posible, sus causas. Por ello y aceptando que la situación actual, las manifestaciones generalizadas de descontento en el país, son un tema complejo y por ende difícil de entender, un esfuerzo por empezar a dilucidar algunas causas es un ejercicio impostergable.

Con el ánimo de aportar elementos a esta comprensión mínima de lo que está sucediendo y con el objeto de que no entremos, como afirmaba un médico, en una situación donde el descontento se convierta en crónico y paralice al gobierno, se trata de encontrar realidades que pueden subestimarse.

Primero: El costo que asumió el gobierno Duque al desconocer que Colombia vivió un conflicto interno durante muchas décadas y que además se firmó un Acuerdo de Paz con las Farc.

Al ignorar estas realidades se pasó por alto que a Duque le tocaría el primer gobierno del posconflicto que se enfrentaría a una sociedad distinta cuya primera preocupación dejaría de ser la guerra para focalizar su atención en la necesidad de resolver sus demandas, cuyas soluciones habían sido postergadas por el conflicto.

En otras palabras, para el grueso del país se habían acabado las excusas para que el Estado no empezará a realizar esos cambios que debían construir una sociedad menos injusta.

Había llegado la hora de presionar por nuevas prioridades lo cual se facilitaba porque sin la estigmatización de pertenecer a las FARC, las movilizaciones ciudadanas propias de una democracia se volvían viables y más aún, legítimas.

Pero además como muchos lo han señalado, un grave error del gobierno ha sido deslegitimar el Acuerdo de Paz, lo que se ratifica en las propuestas actuales del gobierno Duque al asumir como objetivo la Paz con legalidad.

Como lo han mencionado Humberto de la Calle y León Valencia, es inaceptable para la Colombia que está en las calles, que se continúe con este planteamiento porque en el fondo lo que se está diciendo es que el Acuerdo de Paz fue ilegal.

Cinco años de conversaciones con amplios sectores de la sociedad no pueden ignorarse y no se van a reemplazar con este esfuerzo que ya se reconoce como poco exitoso, de conversaciones a la carrera con multitud de actores y sin libreto claro, características de las que realiza actualmente el gobierno para frenar la inconformidad ciudadana.

Segundo. Los indicadores sociales de este país se han deteriorado en Colombia durante los últimos años y el hecho de que esto esté sucediendo en toda América Latina no minimiza lo que están sintiendo amplios sectores de esta sociedad.

Acaba de salir el informe de la Cepal “Panorama Social de América Latina 2019” y sus resultados para el país confirman esta realidad. Colombia es el segundo país más desigual de América Latina después de Brasil cuando esta región sigue ostentando el doloroso título de ser la más desigual del mundo. Como lo muestra la gráfica, no solo tenemos ese deshonroso puesto, sino que es el único país de los analizados por la CEPAL que aumentó la desigualdad, en el último año hasta volver a un Gini de 0,52.

Y con respecto a la pobreza, también como sucedió en el resto, aumentó de nuevo especialmente la pobreza extrema. Lo imperdonable es que esto suceda cuando somos el país con la mejor tasa de crecimiento económico, lo cual demuestra que en Colombia no se crece para reducir brechas sociales sino precisamente para lo contrario, aumentarlas.

Mucho cuidado debe tener el presidente Iván Duque que repite permanentemente el éxito económico en medio del desastre de la región porque esto se le devuelve como un bumerang frente a estos pésimos resultados en indicadores sociales.

Un país que ya tiene una clase media significativa y un grueso de su población como vulnerable que es consciente de su posibilidad de volver a caer en la pobreza pero que tiene más educación y mayor comprensión de lo que sucede, explica claramente que frente a un gobierno que no entiende lo que le pasa, salga masivamente a expresar su rechazo a la forma como se maneja lo público. Pero además, esa postura del gobierno de estar del lado del empresariado y de seguir dándole concesiones no ayuda para nada a calmar los ánimos.

Aún partiendo de estas realidades no se vislumbra una salida fácil a la ingobernabilidad que enfrenta Duque pero sí permite exigirle una actitud distinta, más humilde, más concreta y mas realista. ¿Ayudaría esta postura? Nadie lo sabe pero de pronto vale la pena intentarlo porque sí hay razones objetivas para la protesta ciudadana.

Cecilia López Montaño
Exministra
E-mail cecilia@cecilialopezcree.com


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