Cecilia López Montaño
Análisis

Si yo fuera Mintrabajo

Lo primero que haría es tener plena conciencia de que estoy al frente de la cartera más compleja del equipo ministerial del gobierno Duque.

Cecilia López Montaño
POR:
Cecilia López Montaño
octubre 07 de 2019
2019-10-07 10:58 p.m.
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Si yo fuera actualmente la ministra de trabajo de Colombia, cargo que ocupa actualmente Alicia Arango, lo primero que haría es tener plena conciencia de que estoy al frente de la cartera más compleja del equipo ministerial del gobierno Duque.

La que tiene que enfrentar al tomar sus decisiones, la combinación de costos sociales, económicos y políticos al mismo tiempo. La razón de esta situación difícil es tan obvia que no debería explicarse pero por si acaso es mejor recordar que el peor problema social que tiene el país en estos momentos es el desempleo abierto que en algunas capitales ya está en el 14%.

Esto sumado al desaliento de la población en edad de trabajar que ni siquiera busca empleo, más los bajos ingresos de la población trabajadora, el sub empleo y la informalidad, explican no solo la precariedad de la vida de millones de colombianos sino la debilidad de la demanda interna, motor actual de la economía colombiana.

No es sino mirar cómo van nuestras exportaciones aun con semejante nivel del dólar, $3.500 pesos, para entender que la demanda externa por nuestros productos no ayuda para nada.

Lo segundo que haría es estudiar a partir de la década de los 80, cómo ha evolucionado el trabajo e identificar cuáles han sido las políticas laborales, evaluar sus resultados y consecuencias a la luz de lo que se vive actualmente en el mercado de trabajo.

Sin embargo, lo que se observa es precisamente lo contrario, dado el tipo de declaraciones de la ministra Arango. Si cree que basta con mirar la coyuntura, ignoraría, por ejemplo, que el país ya tuvo hasta el gobierno del presidente Betancur, un salario mínimo para el campo y otro para la ciudad.

Se lo recuerdo porque los salarios mínimos se unificaron cuando personalmente ocupaba el Viceministerio de Agricultura, precisamente por los abusos que se cometían con los salarios rurales. Por lo que usted propone es evidente que desconoce esa parte de la historia.

Lo tercero que haría es cuidarme muy bien de no parecer como vocera de gremios empresariales que obviamente son parte interesada en la discusión del mercado laboral.
Lo que ha planteado el presidente de Fenalco que obviamente respaldan los otros gremios de grandes empresas, es flexibilizar mucho más el mercado de trabajo en Colombia. Para ellos, como si fuéramos la gran potencia exportadora, lo que se requiere para competir en los mercados mundiales es considerar los salarios solamente como un costo.

Se les olvida, como es evidente hoy más que nunca, que las remuneraciones al trabajo son demanda interna, sin la cual no pueden vender lo que producen sus empresas.
De nuevo mire la historia, esa sí más reciente. Desde la Apertura 1990, y con la Ley 50, y otras posteriores, se empezó el proceso de flexibilizar la contratación de la mano de obra, quitando o reduciendo horas extras, dominicales, etc. Sus resultados, revíselos, y para ello le recomiendo muy respetuosamente, que mire los datos del Dane de las últimas encuestas de ingresos y gastos para que observe a precariedad de los ingresos de la clase trabajadora de este país.

Lo cuarto sería cuidarme de que bajo argumentos de solidaridad con los pobres, no caiga en planteamiento claramente populistas que además no reconocen la realidad de la vida de un trabajador colombiano.

Por ejemplo, es fundamental que mire lo que ha sucedido cuando se les quitaron a los empresarios las cotizaciones de la salud para los trabajadores Supuestamente se compensarían con otros impuestos. Pregúntele a su colega, el ministro de Salud como anda la financiación de este sector.

Pero además, si algunos empresarios evaden todo lo que pueden con trabajadores de tiempo completo, imagínese lo que pasaría con trabajadores por horas. Pecar de ingenua, no señora ministra, porque los costos que le va a tocar asumir son inmensos. Y finalmente, convoque una Misión de Empleo con expertos nacionales y uno que otro internacional con el apoyo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), para que sus asesores no sean partes interesadas en su propio beneficio sino que miren al país hoy y en las próximas décadas.

Pero hágalo ya porque si no va a pasar lo mismo que le ha sucedido a la Misión de Transformación del Campo, que como se hizo en el gobierno anterior ustedes la desprecian. Si sus resultados quedan para el final, el próximo gobierno la ignorará porque usted la hizo. Así es este país señora Ministra.


Cecilia López Montaño
Exministra
E-mail cecilia@cecilialopez.com

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