César Caballero Reinoso

Las mascotas y los espacios públicos

Estamos ante la necesidad de una política pública que haga respetar los derechos de quienes no tienen mascotas para disfrutar los espacios públicos.

César Caballero Reinoso
POR:
César Caballero Reinoso
febrero 16 de 2020
2020-02-16 05:33 p.m.
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Me gustan las mascotas, en la casa de mis padres tuvimos varias y tres perros me han acompañado en varios momentos de mi vida. Hacerse responsable de una de ellas es una experiencia en la que se pueden desarrollar muchas cosas positivas de los seres humanos.

Desde mi firma hemos realizado estudios sobre el tema y por ello, hoy sabemos que cerca del 50% de los hogares de las grandes ciudades tienen un mascota: 70% perros y 25% gatos. Alrededor de ellas se mueve un sector económico dinámico y en crecimiento; se han creado nuevas posiciones ocupacionales como los paseadores; hay un desarrollo de servicios de guarderías, peluquerías, comida, juguetes y veterinarias. Las mascotas como parte de nuestros hogares son hoy una realidad social.

Pero quererlas y respetar el derecho de sus dueños a tenerlas, no quiere decir que estamos obligados a aceptar y soportar sus abusos y las formas insensibles de relacionarse de muchos dueños de mascotas con otras personas.

En los parques públicos, por ejemplo, se han establecido zonas donde explícitamente se señala que las mascotas no pueden entrar. Los perros son bienvenidos y permitidos en el 90% del parque, pero a muchos de sus dueños les parece correcto que entren en las zonas restringidas para uso exclusivo de los niños. En más de una ocasión he estado a punto de ser agredido de forma física por un dueño de perro ante mi solicitud de retirar a su mascota de estas zonas.

Si usted se orina en la puerta de la casa de un vecino, posiblemente reciba una sanción social y de parte de la policía. Pero ¿qué pasa cuando 20 o 30 perros diariamente orinan en la puerta de su casa? Nada, simplemente debe aguantarse, esperar a que llueva para que el olor pase de forma momentánea y hacerse cargo de la limpieza cotidiana de muchos desechos no recogidos por los dueños de las mascotas.

La ley 746 de 2002 liderada por Luis Fernando Velazco 1999 generó el marco para permitir la tenencia de mascotas en conjuntos residenciales, y regular la tenencia de las razas potencialmente peligrosas, pero tal parece que muchos de sus dueños sólo quieren leer de esa norma la parte de los derechos y no las seccione sobre los deberes. Si usted camina hoy por un anden y se encuentra con un grupo de paseadores de perros, o con una mascota sin collar, lo usual es que sea usted quien se baje del anden y ceda el paso. Hoy caminar en las calles de la ciudad y en los parques públicos incluye el riego de tropezarse no sólo con los perros, algunos de sus dueños agresivos, sino también con los excrementos no recogidos.

Cotidianamente nos encontramos con perros de razas potencialmente peligrosas sin ningún tipo de cadena o de cuidado como lo obliga la norma. Estamos ante la necesidad de una política pública que haga respetar los derechos de quienes no tienen mascotas para también poder disfrutar de los espacios públicos. De modernizar la legislación para entender este nuevo fenómeno social y de buscar que quien tenga una mascota también asuma sus responsabilidades públicas, y no solo privadas, frente al cuidado de ellos.

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