César Caballero Reinoso
Columnista

Los límites de la educación virtual

La calidad siempre aparece como el lunar negro de este tipo de ofertas educativas.

César Caballero Reinoso
POR:
César Caballero Reinoso
mayo 03 de 2020
2020-05-03 04:54 p.m.
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Las clases virtuales hoy son la solución inmediata de miles de hogares e instituciones educativas. En Colombia se han hecho esfuerzos extraordinarios y variados para lograr adaptarse a la coyuntura de la pandemia y el confinamiento.

Pero a pesar de los evangelistas de la digitalización y sus promesas de todo lo bueno que este tipo de educación trae, es claro que hay límites para este tipo de educación sobre los cuales debemos reflexionar.

Primero, en nuestro país existe una enorme brecha digital, tanto a nivel de regiones como por ingreso económico. El grueso de las escuelas rurales no cuentan con la infraestructura para la educación virtual y en la inmensa mayoría de los colegios públicos, sus alumnos no cuentan con el computador, la conexión de banda ancha ni los demás elementos que permiten a los niños de hogares con ingresos altos, aprovechar de mejor forma las posibilidades de la educación virtual.

Segundo, no todas las instituciones están preparadas para ofrecer este tipo de formación. En mi hogar, de primera mano estamos experimentando la oferta de dos universidades y un colegio, en este tipo de formación y las diferencias son abismales en capacidades tecnológicas de las instituciones, como en la preparación de los docentes.

La calidad es tercer punto, desde hace cuatro años, hemos realizado evaluaciones sobre los esfuerzos virtuales en las universidades colombianas; en ellas, la calidad siempre aparece como el lunar negro de este tipo de ofertas educativas. Hay problemas de concentración de los estudiantes, de bajo nivel de reflexión y debido a la clara disminución de la interacción con los docentes y compañeros, una baja de los resultados educativos generales.

La educación cumple otros roles, además de impartir conocimiento, como la socialización, el desarrollo de habilidades psicomotoras, la creación de capital social y habilidades de interacción con otros seres humanos y el entorno.

Por todo esto creo que nos moveremos a un escenarios donde habrá educación virtual pero en componente mixtos, donde desafortunadamente, tendremos un aumento en la brecha entre la llamada educación de las élites y la del resto de la sociedad. Mientras la primera será de mayor contacto humano, la segunda estará llena de pantallas y programas estandarizados. Mientras la primera privilegiará las lecturas y la matemática la segunda enfatizará en videos e imágenes.

En esto puede suceder como ocurrió con los cigarrillos, que al principio eran vendidos como un símbolo de estatus y elegancia, y al verse sus daños, los más educados y de altos ingresos dejaron de fumar y hoy las personas de ingresos bajos son las que más lo consumen.

Igual puede suceder con buena parte de la educación virtual, al inicio parecía el futuro brillante, democratizador e igualitario, pero al verse sus efectos negativos, las élites la evitarán para la formación de sus hijos y todos los demás estarán condenados a educación virtual de baja calidad.

Según The New York Times, el Waldorf School, donde asisten los hijos de directivos de grandes compañías tecnológicas en Silicon Valley, ofrece como gran atractivo una educación “casi libre de pantallas, con énfasis en el contacto humano”.

César Caballero
Gerente de Cifras & Conceptos

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