César Caballero Reinoso
columnista

Pandemia y confinamiento: sacrificios en mercado laboral

Los informales ya reflejan su sacrificio, los datos de abril mostrarán el golpe mayor a las empresas y el empleo formal.

César Caballero Reinoso
POR:
César Caballero Reinoso
mayo 31 de 2020
2020-05-31 08:29 p.m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/22/56cb68470a5ce.png

El Dane divulgó su reporte del mercado laboral correspondiente a abril. Los resultados son dramáticos y reflejan el triple efecto de un mercado laboral que desde el 2018 viene destruyendo empleos, los efectos de la pandemia y el confinamiento y finalmente, la lenta respuesta del gobierno frente a la crisis.

Lo primero que es necesario recordar es que el desempleo ya venía creciendo. Utilizando la serie desestacionaliza, entre agosto del 2018 y febrero de 2020, el mercado laboral había perdido 350 mil empleos. El Ministro de Hacienda había confirmado no entender por qué ocurría y no encontraba opciones para enfrentar esta situación. Esto antes del confinamiento.

Luego viene el frenazo a la economía que aceptamos como forma de “comprar tiempo” para prepararnos y hacer algunas necesarias: girar los recursos de la Ley de Punto Final para la salud, comprar respiradores, aumentar las camas disponibles de cuidados intensivos, hacer 10.000 pruebas diarias y repartir millones de tapabocas.

La reacción a la crisis ha sido distinta para tres tipos de actores. El grueso de quienes perdieron su empleo están en el sector informal, que de la noche a la mañana vieron desaparecer su ocupación. Entre trabajadores por cuenta propia y patronos o empleadores acumulan 2 millones de desempleados.

Luego están quienes tienen algún tipo de vinculación formal y en ellos la reacción ha sido en varias formas: por un lado disminución de la jornada laboral: En abril de 2019 el 48,7% de los ocupados laboraban más de 40 horas a la semana. Este año ese indicador bajó al 30,3%. En contraste, los que trabajaron menos de 40 horas subieron de 18,9% a 48,5%.

También está la suspensión de contratos que a marzo había afectado a 147 mil personas, casi el doble del 2019. Finalmente la disminución de cotizantes en casi 400 mil personas, que a marzo refleja la PILA. Cerca de 1,2 millones de personas que tenían algún nivel de formalidad, han perdido su ocupación, suspendido su contrato o disminuido su jornada laboral.

Es decir las empresas combinando varias estrategias aguantaron marzo. Es posible que los datos de la PILA de abril sean aún más catastróficos, pues recordemos que las tímidas ayudas a las empresas llegaron en mayo.

Un dato preocupante es lo que sucede con el grupo de 10 ciudades intermedias entre las que están Tunja, Popayán, Valledupar Neiva y Armenia, entre otras. Allí la tasa de desempleo ya es del 30.4%!!!

Mientras tanto la reacción del gobierno ha sido poca y lenta. Los recursos de la ley de punto final siguen sin ser girados, los respiradores llegarán a finales de septiembre, los millones de tapabocas siguen sin ser producidos y distribuidos, las UCIS han crecido lentamente. Es necesario reconocer el apoyo a familias más vulnerables y que ya estamos llegando a las 10.000 pruebas diarias, Pero en todo lo demás, la reacción ha sido lenta.

Los informales ya reflejan su sacrificio, los datos de abril mostrarán el golpe mayor a las empresas y el empleo formal. No vamos para una situación catastrófica, ya estamos en ella.

César Caballero Reinoso
Director de Cifras y Conceptos
ccaballero@cifrasyconceptos.com

Recomendados

  • OPINIÓN
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • TENDENCIAS

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes