César Caballero Reinoso
columnista

Una buena propuesta, pero en el lugar incorrecto

Sería propicio discutir la idea de unificar en una sola entidad la planificación del presupuesto, pero en el Estatuto Orgánico de Presupuesto.

César Caballero Reinoso
POR:
César Caballero Reinoso
febrero 20 de 2019
2019-02-20 08:16 p.m.
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El Gobierno ha propuesto pasar el manejo del presupuesto de inversión del Departamento Nacional de Planeación, al Ministerio de Hacienda, en el artículo 35 del Plan Nacional de Desarrollo. Considero que dicha iniciativa merece ser discutida, pero no en el marco del Plan, sino donde corresponde: el Estatuto Orgánico de Presupuesto.

En Colombia, construimos, ejecutamos y evaluamos el presupuesto bajo las normas de 1996. Vale la pena repensar la forma como se administra normativamente nuestro gasto público, y en ese escenario sería propicio discutir la idea de unificar en una sola entidad la planificación y programación de todo el presupuesto.

Hoy, nos movemos sobre varias ficciones. La primera es que los gastos de funcionamiento son malos y los de inversión son buenos. Como si para cumplir los fines del Estado, como educar a los niños, no se requirieran de ambos: buenos docentes, con colegios dignos, tecnología y recursos para poder pagar los servicios públicos.

La segunda ficción está en los contenidos del gasto de inversión. Es bien sabido que allí se esconden las nóminas paralelas y una gran cantidad de servidores públicos son vinculados por “prestación de servicios” contra los llamados recursos de inversión.

La siguiente ficción es la del monto del presupuesto de inversión. Se asignan 100 pesos,
pero el primer semestre, el Ministerio de Hacienda no libera los cupos de caja, lo cual viene sucediendo en octubre o noviembre y allí se genera la feria de los pequeños contratos, para comprometer los recursos y así evitar los “castigos presupuestales” para el año siguiente. Esto produce una parálasis en la contratación de la administración pública durante el primer semestre, para luego, a las carreras intentar comprometer los recursos en la última parte del año.

Menciono todo esto para reiterar la necesidad de una reforma profunda del Estatuto Orgánico de Presupuesto, en el cual se puede discutir la iniciativa del gobierno. Allí es posible que, con algo de reflexión, se entiendan los posibles beneficios de la iniciativa. Por ejemplo, el Ministerio de Hacienda podría mantener la definición del monto total de presupuesto y Planeación Nacional, en coordinación con las entidades, realizar la planeación, monitoreo y evaluación del mismo.

Un tema adicional, que no es menor, son los problemas en la evaluación de políticas públicas. A pesar de algunos avances, nos falta mucho, y en ello el DNP podría tener un rol central y más independiente del que ha tenido hasta ahora. En varios frentes no parecemos aprender de las políticas públicas realizadas, y cuando las evaluamos, el gobierno las desconoce. Es el caso de los incentivos tributarios otorgados por el actual Ministro, cuando ocupaba esa cartera en la década pasada. Esas medidas se evaluaron, pero es claro que sus resultados no sirvieron para la preparación de la última reforma tributaria.

El Plan de Desarrollo tiene tres componentes: las bases que son importantes, pues reflejan la narrativa con la cual el gobierno quiere ser identificado; el plan de inversiones, donde se intentarán reflejar las aspiración regionales y sectoriales, y una serie de artículos que los gobiernos normalmente introducen para sacar ventaja del carácter especial de la ley del Plan. Es importante leerlos en detalle, ya que allí se pueden incluir temas de gran impacto, como el artículo 35, que merecen mayor discusión.

César Caballero Reinoso
Director de Cifras y Conceptos
ccaballero@cifrasyconceptos.com

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