Ricardo Ávila
Editorial

A conservar la calma

El reporte más reciente sobre Hidroituango deja en claro que los riesgos siguen ahí, pero que, con algo de suerte, es posible sortear la emergencia.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
enero 10 de 2019
2019-01-10 08:22 p.m.
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Hacía rato que el trillado tema de Hidroituango no llegaba a los medios de comunicación. Sin embargo, una rueda de prensa convocada este jueves en Medellín se encargó de recordarles a los colombianos que el futuro del proyecto de generación de energía más grande en la historia del país, todavía no está claro del todo. El motivo fue un hallazgo que volvió a activar las alarmas, a pesar de que los ingenieros no han dado su última palabra.

Y es que a partir de la emergencia que se declaró a finales de abril pasado, la iniciativa sigue oscilando entre la viabilidad y el desahucio. En un primer momento, cuando ocurrió una falla geológica en la cordillera, se llegó a hablar de una eventual catástrofe que habría afectado a cientos de miles de personas que habitan en las inmediaciones del río Cauca. Con el correr de los días, las alertas disminuyeron en su intensidad, aunque todavía siguen en rojo y amarillo para las poblaciones más cercanas.

En pocas palabras, a punta de empeño fue posible completar las obras que habilitaron los vertederos por los cuales salen las aguas de la presa. No solo las filtraciones del dique se controlaron hasta llegar a un nivel de cuatro litros por hora, sino que las compuertas funcionaron perfectamente a lo largo de la temporada invernal. Así se disiparon los temores de un derrumbe que habría causado una tragedia de proporciones incalculables.

No obstante, propios y extraños sabían que la emergencia se controló por cuenta de una solución no ortodoxa, como fue el vertimiento del líquido represado a través de la casa de máquinas, que todavía estaba en construcción cuando fueron activadas las alarmas. De tal manera, tarde o temprano era necesario cerrar las compuertas para poder evaluar los daños y dedicarse a completar el emprendimiento, que es clave si el país desea evitar racionamientos de electricidad más allá del 2021.

El cronograma definido en su momento por los técnicos hablaba de llegar a ese momento a finales de marzo. En el intermedio era necesario reforzar algunos túneles de acceso y disponer de sistemas de inyección de aire, con el fin de evitar cambios abruptos en la presión del socavón, en la medida en que el nivel del agua se redujera.

Dicha ruta tuvo que variarse por la fuerza de las circunstancias. Las perforaciones hechas para monitorear la situación revelaron que se había producido una socavación en el techo de uno de los desagües. Aunque nunca se sabrá si esta sucedió hace meses o hace días, el hallazgo fue suficiente para alterar la programación, con lo cual se aceleró el cierre previsto de una de las dos compuertas abiertas. Ello a su vez influirá sobre el caudal que sale de la presa, en plena época de verano, pues este se reducirá a la mitad.

En el mejor de los casos, los técnicos podrán tener dentro de poco una evaluación parcial de cómo están las cosas al interior de la montaña. Cuando vuelvan las lluvias y otra vez suba el nivel de la presa se logrará examinar la otra parte. Solo en ese momento se podrá decir cuándo Hidroituango empezará a generar energía, una vez hechas las reparaciones y reforzamientos del caso.

Mientras tanto, la única opción válida es conservar la calma. No hay duda de que el imprevisto afecta seriamente las finanzas de las Empresas Públicas de Medellín y del sector asegurador, pues el siniestro acabó siendo uno de los más grandes del mundo en el 2018. Pero frente a los pronósticos cataclísmicos de ocho meses atrás, son más los que creen que el peor escenario podrá evitarse.

Debido a ello, hay que dejar que primen los criterios técnicos y que las prioridades de siempre se mantengan, comenzando por la de evitar la pérdida de vidas en las zona ribereñas. A pesar de tantos imprevistos, hay razones para pensar que Hidroituango logrará un día volverse realidad.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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