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Francisco Miranda Hamburger
Editorial

A cuidar la reactivación

Tras el bache de enero, la recuperación económica debe resumir su ritmo en las ciudades y en la agenda del Gobierno.

Francisco Miranda Hamburger
Director de Portafolio
POR:
Francisco Miranda Hamburger
febrero 09 de 2021
2021-02-09 07:30 p. m.
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Ya comenzaron a publicarse los distintos indicadores que permitirán dimensionar la magnitud real del impacto de las cuarentenas de enero a la economía y, en especial, al ritmo de la reactivación.

Esta semana Fedesarrollo publicó su indicador de confianza de los consumidores correspondiente al mes pasado. Los confinamientos sectorizados en Bogotá y las restricciones en otras grandes capitales del país golpearon la confianza en 10,4 puntos porcentuales frente a la medición de diciembre.

Este centro de investigaciones ya había realizado unas estimaciones preliminares del costo de los cierres de enero en la economía nacional: entre 0,8 y 1,2 por ciento de PIB y entre 146 mil y 220 mil desocupados más.

Las cuarentenas del primer mes del año frenaron indudablemente el ritmo positivo del proceso de reactivación desde agosto pasado. El segundo pico de contagios, por su parte, opacó el entusiasmo por los acuerdos de las vacunas con el que finalizó 2020 y su alta mortalidad fue un trágico recordatorio de que el virus no se había ido.

Este enero ya tenía el reto de ser comparado con el mismo período de 2020 en el que la economía tuvo un crecimiento positivo mayor al 3 por ciento del PIB. A lo anterior se añaden los confinamientos, la disparada de casos y sus inevitables costos.

El flojo arranque de la economía en 2021 se traducirá en el comportamiento del primer trimestre y, dependiendo de su magnitud real y el eventual retorno de las restricciones y cuarentenas, en el crecimiento del año entero.

Por ahora, se mantienen las expectativas positivas para la economía colombiana en 2021. El Fondo Monetario Internacional (FMI) espera un repunte de 4,6 por ciento del PIB, el Banco Mundial de 4,9 por ciento y el Gobierno Nacional de un 5 por ciento.

Indudablemente, del exitoso arranque del plan de vacunación en 10 días dependerá una sustancial mejoría en las expectativas de hogares, empresas y ciudadanos. De hecho, a partir del segundo trimestre del año se espera una mayor recuperación de la actividad económica.

El ‘bache’ de enero ratifica la fragilidad del proceso de reactivación de la economía no solo frente a los indicadores sanitarios de la pandemia sino también a la preferencia de los gobiernos locales por las cuarentenas.

La fotografía del primer mes del año, que iremos descubriendo conforme sigan publicándose las mediciones oficiales, debe recordarles al Gobierno Nacional y a las administraciones locales la necesidad de apagar el piloto automático de las medidas.

Continuar recurriendo a los confinamientos y a los cierres y restricciones no hace más que destruir los esfuerzos de reactivación de miles de empresas y de puestos de trabajo. No se puede olvidar que la mayoría de los empleos perdidos por la pandemia en 2020 fueron de sectores como el comercio, el entretenimiento, alojamiento y comidas.

Es momento de actualizar los protocolos de bioseguridad que estos sectores vienen cumpliendo con flexibilidad y sensibilidad. El Gobierno les ha pedido a las empresas, en especial a las mipymes, invertir en protocolos, pagar primas anticipadas, adaptar sus procesos, no despedir personal, asumir créditos y pagar impuestos. Lo mínimo sería una coordinación entre el Gobierno Nacional y las alcaldías para diseñar con más cuidado la próxima ola de cierres.

El ‘Compromiso por Colombia’ debe agilizar asimismo los procesos de contratación para mantener el ritmo e inyectar dinamismo. La reactivación es frágil y hay que cuidarla.

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